lunes, 1 de septiembre de 2014

La vida me trajo







Hoy alguien me ha dicho que Mohamed Ibrahim Zauq es un personaje al que no conoce nadie, dándome a entender que no era relevante para ciertos efectos. En lo primero he de darle la razón; en lo segundo, acaso desde la ingenuidad y la utopía, me niego. Nacido y muerto en Delhi, en 1789 y 1854 respectivamente, Zauq es el gran poeta de la lengua urdu, la sexta del mundo. Su poesía es sencilla, limpia y profunda. Merece conocerse, como el personaje. Sobre éste, remito a una fuente usual que no es, en esta ocasión, mal punto de partida. Sobre la poesía, y desconociendo que haya sido vertido al español o dónde pueda localizarse, me he permitido volcar a mi lengua, desde una versión inglesa (el urdu excede mis capacidades) estos versos que creo que permiten paladearla:


LA VIDA ME TRAJO

La vida me trajo, así que vine; la muerte me lleva y me voy.
Ni vine por mí, ni me voy por mi voluntad.

Pocos jugadores habrá tan malos como yo;
cada jugada que hice resultó desastrosa.

Es mejor que uno no se apegue a los encantos del mundo,
pero, ¿qué hacer cuando nada puede lograrse sin implicarse?

¿Quién viene al rescate de quien se apresta a dejar este mundo?
Tú, manténte en movimiento mientras moverte puedas.

Oh, Zauq, me marcho de este jardín con ansia de aire fresco.
Qué me importará, ahora, si el céfiro sopla o no.



Abrazos.

domingo, 17 de agosto de 2014

Top 5, un día cualquiera



La imagen muestra los cinco primeros resultados de la búsqueda "lorenzo silva" entre las páginas de las últimas 24 horas en el buscador más utilizado en España.





De cinco, cuatro son páginas de enlaces piratas. Y así, todos los días. Para quien lo considere normal, o saludable, vaya mi perplejidad, una vez más.

He borrado los enlaces para no darles publicidad. Total, quien quiera llegar a ellos, por poco que sepa de ordenadores, ya sabe lo que tiene que hacer.

Abrazos.

jueves, 14 de agosto de 2014

El ideal y la verdad



Todo hay que sacrificárselo al ideal. Ser idealista es lo imprescindible: sin perjuicio de no perder de vista la realidad y luchar con ella para que respete nuestro ideal.

Ni entre fantasías e invenciones hay que perder la aguja de marear, la brújula de lo que es bueno y bondadoso, de lo que no se puede supeditar a pacto sectario.

Lo que hay que saber es la verdad, pero no la verdad premiosa y para distraer de la verdad que propugnan los filósofos, sino la descripción del no estar engañado que sólo logra el escritor evitando así que sea vilipendiado el hombre bueno por gentes y agencias que están pagadas para perturbar la verdad del mundo.

A lo más que puede uno llegar, lo único encantador y afortunado de la vida, es a estar enterado de lo que va sucediendo a nuestro alrededor y hacer justicia a las cosas y las personas con las que nos tropezamos.

Rehuir esa clarividencia, ese saber lo que sucede y suprimir los testigos más sinceros, es encerrarse en la miseria suma por acomodado que se esté.

Gracias a la tendencia heroica del escritor se consigue algo de esa verdad en los pocos libros singulares que en el mundo va habiendo.

He intentado tener toda la dignidad que he podido.

Nunca estaré con los hipócritas ni los hiperbólicos, y no tomaré parte en cosas secretas.

Lo más que se puede conseguir es sortear la fiera humana. Mi único éxito es no haberme rozado con ella más que de refilón y haber salido ileso.

Ramón Gómez de la Serna, Automoribundia (1948).




Sesenta y seis años después, nada sobra ni falta. Vale todo, tal cual.

Abrazos.

sábado, 2 de agosto de 2014

De nuevo, el desierto



Me doy cuenta de que el mes de julio ha pasado entero y en blanco para el blog. Creo que es la primera vez que me sucede, desde que lo abrí, aunque en los últimos tiempos, en concreto durante los dos años de funcionamiento de La Mirilla en msn.es, lo haya actualizado con bastante menos frecuencia. He descubierto que no es bueno que un hombre mantenga, a pleno rendimiento al menos, más de un blog. Dispersa y en buena medida agota.

Acabado el trayecto de La Mirilla (por cierto, trataré de recuperar su contenido histórico en algún sitio, por si deja de estar accesible en el lugar original), pronto emprenderé otro viaje bloguero del que ya informaré puntualmente. Entre tanto, y valga esta entrada por el silencio de julio, quería contar varias cosas que tienen que ver con lo que me ha mantenido absorbido en ese mes y que a su vez se relacionan, todas ellas, con el desierto. Ese lugar del que ya hablamos aquí en alguna ocasión, pero sobre el que reincidiremos con gusto cuantas veces sea necesario.




Aunque no es una noticia de julio, fue en este mes cuando la conocí. Hace un par de meses salió  de imprenta la vigésima edición del libro cuya cubierta se ve sobre estas líneas. Han pasado 16 años desde la primera, en 1998. Tres lustros largos y en números redondos 100.000 lectores. No está nada mal, para un género que para muchos ni existe ni es digno de ser tenido en cuenta, la narrativa juvenil. Me ha dado muchas alegrías y algunos de quienes lo leyeron se han convertido en valiosos compañeros de viaje. Me los encuentro a menudo por ahí, convertidos ya en hombres y mujeres. Una de ellas me recordó no hace mucho un par de frases que se le quedaron grabadas: "Cada uno tiene su camino. Nunca vayas por el de otro". Quizá sea la vez que he acertado a decir más con menos.





Este mes de julio ha tenido además una semana especial. Una semana compartida con los habitantes de la FSB (Forward Support Base, o Base Avanzada de Apoyo) de Herat, Afganistán. Rodeado justamente de desierto por todas partes. La foto es justamente de los alrededores. Allí compartí el grueso de las jornadas con los guardias civiles destinados en la unidad de Policía Militar del contingente español (en la base hay además estadounidenses, italianos, eslovenos, ucranianos y lituanos). Aquí posamos todos, junto a sus Linces, vehículos blindados de reconocimiento (las caras difuminadas lo están por motivos de seguridad, relacionadas con las labores en la Península de los interesados).




También tuve la oportunidad de salir de la base, en este caso con otros acompañantes, una experiencia que he podido contar por extenso en otra parte. Sin embargo, los editores de este texto escogieron para ilustrarlo una fotografía que seguramente era la menos relevante de la que les mandé. Más que el rostro del reportero, me interesaba mostrar el duro y a la vez bello paisaje del desierto afgano, un lugar tan áspero como pocos que yo haya visto, y sin embargo de un extraño atractivo. Ahí van unas muestras:












Me parece simbólica la imagen de esos soldados europeos contra el horizonte afgano, borroso por el polvo alzado por el viento incesante (los 120 días de viento, lo llaman los del lugar). Es como si fueran astronautas en otro planeta, y seguramente tienen bastante en común con ellos. Uno se pregunta qué quedará de su labor (han usado las armas, pero también han amparado a fracciones de la población afgana, y muy en particular a su subconjunto más nutrido, el femenino, que nunca tuvieron quien las protegiese de los abusos) cuando se desmantelen las bases. Y resulta inevitable temer que sea demasiado poco, para el esfuerzo y el derroche, de medios y de vidas, que allí se ha hecho.

A finales de mes, otro viaje al desierto. En este caso al desierto imaginario, o para ser más exactos a un desierto que gracias a la imaginación y a la magia del cine acabó representando otro. Me refiero a Almería, y en concreto a Carboneras, el paraje que en la película de David Lean ofició como la playa jordana de Ákaba, a donde llega T. E. Lawrence después de cruzar el desierto del Nefud. Lo que allí hicimos tiene que ver, claro, con la editorial que fundé junto a Noemí Trujillo y que ostenta como logotipo esa playa imaginaria de Ákaba que está en Carboneras. La I Jornada Carboneras Literaria fue un éxito, y no lo digo yo, por lo que agradezco a la ciudad y a su gente y a mis buenos amigos almerienses.

Uno de ellos, Adolfo Iglesias, me regaló esta foto:




Es la playa del Algarrobico con el decorado alzado sobre ella para representar fugazmente sobre el terreno, y eternamente en el celuloide, la Ákaba legendaria. El que está en primer plano es un miembro desconocido del equipo de la película. Si alguien lo reconoce, nos hará un favor al que suscribe y a quien tuvo la amabilidad de proporcionármela.

El decorado ya no está allí, pero la playa persiste, casi virgen, salvo por cierto atentado urbanístico sobradamente conocido al que siempre se le puede volver la espalda para admirar el horizonte. Os recomiendo que no dejéis de verla, si podéis. Tiene algo.

Y ahora toca, al fin, después de dos años sin parar, tener un poco de vacaciones. Nos vemos a la vuelta.

Abrazos.

lunes, 30 de junio de 2014

Nos vamos (de otro blog)



La semana pasada este señor anunció que se vuelve a enseñar Química Orgánica en la misma facultad de la que salió hace treinta y dos años para meterse en política.




Olé por él. He leído de todo: que si es una irresponsabilidad, que si la Química ha cambiado radicalmente, que si incluso hay no sé cuántos elementos nuevos en la tabla periódica. En qué poca estima tienen el intelecto de un profesor que, dicho sea de paso, ha anunciado que no dará clase hasta el segundo cuatrimestre, para tener tiempo para actualizarse. Me da a mí que en esos cuatro meses puede refrescar lo que muchos no aprenderían en cuatro años (o en cuarenta). Y eso de volver a ser lo que uno fue, qué lección para los que juegan a ser lo más sin haber sido jamás lo menos, incluso sin haber sido nunca nada.

Seguir leyendo (en el blog de msn.es).

sábado, 28 de junio de 2014

Injurias y calumnias


Este fin de semana he sido injuriado y calumniado. Una vez más.  Una vez más con publicidad. Y una vez más ha sido la red el medio elegido para difundir la calumnia y las injurias. Sin embargo, en esta ocasión la calumnia y las injurias presentan un encarnizamiento casi obsesivo, y persiguen causar un grave descrédito.

El que quiera comprobarlo, tiene la calumnia y las injurias aquí. Aviso que es sólo apto para quien tenga mucho tiempo que perder y que contiene spoilers sobre mi novela Los cuerpos extraños.

Para quien no tenga la paciencia de leerlo, se trata de una acusación de plagio, adornada con todo tipo de epítetos despectivos hacia mi persona, mi trabajo y mi honestidad profesional, amén de alguno de propina para personas que colaboran conmigo. La esencia del argumento es la absurda pretensión de apropiarse de una historia real, el asesinato del alcalde de Polop en el año 2007, que inspira el crimen de la novela que ha escrito el calumniador de forma bastante directa (sus personajes principales, con reparto de papeles, sexo y móvil del crimen, según el relato que en su día hicieron los investigadores del caso, coinciden casi con exactitud con los de su libro, a tenor de la sinopsis que él mismo hace) y de forma menos directa la mía (me pareció oportuno, y más eficaz a efectos de la ficción, alterar circunstancias como el sexo y el talante de la alcaldesa asesinada, así como modificar ligeramente el reparto de responsabilidades entre los intervinientes).

Aparte de ese argumento central, que dista como puede comprobarse de ser una invención del calumniador, las demás coincidencias que se señalan son tan pintorescas como que haya dos personajes (con muy diferente función en las respectivas historias) que tienen como apellido Miralles (apellido común en Valencia, donde sitúo mi historia), que el protagonista tenga una conversación con su madre, que un ayuntamiento cuente con tres plantas (como multitud de casas consistoriales españolas) o un piso con sesenta metros cuadrados (como cientos de miles o millones en España), que la localidad donde se sitúa la acción sea indeterminada (como en casi todas las novelas de Bevilacqua, dicho sea de paso, desde la primera publicada en 1998) o que haya una oficial de la Guardia Civil al mando de la unidad territorial (como ya sucedía en La marca del meridiano, publicada varios meses antes de la novela del calumniador, y por esa regla de tres, fuente del plagio que sería él quien habría cometido).

El colmo de lo pintoresco (permítaseme ser contenido en los epítetos, al contrario que mi calumniador) es que se me impute plagio de un pasaje de un libro en la descripción de los ritmos y arreglos de una canción de Germán Coppini publicada nada menos que ¡en 1986! Esto es, 27 años antes de que se publicara la página en la que la protagonista del libro en cuestión hace yoga con una música innominada.

Y todo así, y con eso y un bizcocho va uno y ofende gravemente a otra persona, aprovechando el hecho de haber enviado su novela a la editorial de la que es socio, lo que se pretende convertir en prueba de copia de lo que ni se puede ni es necesario copiar, porque ya estaba ahí: desde 2007, 1986 o 1844, si se tiene en cuenta que el calumniador intenta reclamar, con una novela publicada en 2013, poco menos que el monopolio sobre los guardias civiles como personajes literarios.

Cuando uno lee algo así, piensa que la persona puede estar ofuscada, que ha empezado a ver fantasmas por todas partes y que sus exabruptos son consecuencia de ello. Es lo que he preferido pensar, y por eso he enviado un comentario a su blog. Ha tardado dos horas en ser censurado; se ve que no quiere que lo lean quienes leen sus calumnias y sus injurias. Bueno, para eso tengo yo también un blog y me guardé copia. Lo transcribo a continuación, porque tiene un contenido de advertencia pública, frente a una calumnia y unas injurias también públicas, y a las que me interesa dejar constancia de que he respondido diligentemente, sin esconderme ni esconder los argumentos del calumniador (al contrario que él, que censura los míos en su blog, sus razones tendrá para hurtarlos a sus lectores). Y es que no hay nada de lo que tenga que avergonzarme frente a acusaciones infundadas y en algún momento extravagantes que pretenden desacreditar un trabajo que me pertenece plenamente y que va mucho más allá de lo que se atisba que es el libro que se pretende plagiado. A partir de ahora, el calumniador, si persevera en la calumnia, no podrá decir que persistió de buena fe en su error.

He aquí mi comentario en el blog (censurado):

Esta mañana he recibido noticia, a través de quien sondea la red en busca de copias piratas de mis libros, de esta entrada de blog que me duele y asombra a a partes iguales.

Antes de hacer hipótesis extrañas y de lanzar acusaciones tan graves, le recomiendo que recuerde esta historia, que es de 2007 y a la que su novela se parece muchísimo.

http://www.diarioinformacion.com/especiales/crimenpolop/articulos/portada/detenido-alcalde-polop-asesinato-antecesor-1_259.html

Las historias reales están a disposición de todos los escritores para inspirar historias de ficción. Las demás coincidencias que señala son accesorias o podrían volverse contra usted: no es precisamente usted el primero que hace de los tenientes coroneles de la Guardia Civil personajes literarios y menos aún quien muestra como tal a una teniente de ese Cuerpo. ¿Adivina quién lo hizo en varios libros publicados antes que el suyo?

Esto es un comentario cordial para alguien que entiendo que insulta fruto de la ofuscación ante una interpretación errónea, deseando que ahí quede todo. Si persiste en la descalificación y la injuria, lamentablemente, no quedará otra que la confrontación en los tribunales, significándole que una acusación de plagio es grave y ha de estar muy bien fundada. La correspondencia entre la obra presuntamente plagiaria y la invención esencial de la plagiada –invención esencial, no hechos que están en la crónica negra del país, ni coincidencias nimias como un nombre o un apellido común o un adjetivo de uso corriente– ha de ser sustancial, para que quien la hace no incurra en responsabilidad, responsabilidad que puede serle exigida. No quiero llegar a ese extremo, pero si persiste en su actitud, no quedará otra.

Piense, en conciencia, frialdad y soledad, si "Los cuerpos extraños" puede escribirse sin haber leído su novela. Le aseguro que se puede, entre otras cosas porque quien la escribió no la ha leído jamás: si como dice la envió a ese sello editorial, resultó cribada en un estadio muy anterior a su llegada a las manos del editor, que además es otra persona.

Este mensaje, público como su acusación, está enviado con buena voluntad y en el ánimo de impedirle cometer un grave error. Confío en que no persevere, pero si lo hace, cuente con que los demás también defienden sus derechos, y más cuando llevan treinta y cinco años escribiendo muchas horas al día.

Atentamente,
Lorenzo Silva


A partir de aquí, esto se ventilará donde corresponda, y puede contar quien me agrede con que, si no reconsidera su actitud, habrá de responder de ella. Lo que me veo obligado a anunciar es que a partir de ahora, ni Playa de Ákaba como editorial, ni yo como escritor, aceptamos ni leemos manuscritos de nadie desconocido o no solicitados. Quien quiera que lea una novela suya, a título puramente personal o como socio y responsable de la editorial, o que lo hagan mis colaboradores que filtran usualmente los originales o actúan como editores de mesa, deberá enviar una sinopsis de dos folios, la primera página de la novela y otra cualquiera del libro. Sólo leeremos eso, y sobre eso, si despierta nuestro interés, solicitaremos más. Y si no, aquí paz y después gloria: por suerte hay otros muchos lectores y otras muchas editoriales.

Lo siento por los que se vean perjudicados habiendo obrado de buena fe. Pero espero que se entienda que no estoy dispuesto a que se me tienda dos veces la misma trampa, por mantener otra actividad que no es la mía principal y que ni siquiera es lucrativa (en el muy deprimido panorama editorial español actual), sino un compromiso personal por ayudar a descubrir nuevo talento.

Abrazos.


Postdata: Nuevo protocolo de recepción de manuscritos en Playa de Ákaba. Para general conocimiento, y a partir de lo apuntado en este post, enlazo al blog de la editorial donde hemos establecido las nuevas reglas de recepción de originales, para evitar en adelante problemas como éste.  Hemos comprobado (el sábado pasado no tenía a mi disposición los archivos de la editorial) que en efecto el manuscrito se envió el 8 de marzo de 2013. Yo me encontraba en plena gira del Planeta y mi socia acababa de dar a luz, lo que nos daba una capacidad muy limitada de gestión, habiendo sufrido además una avalancha de manuscritos al abrir la editorial y teniendo apenas capacidad para publicar 3 o 4 novelas al año. Se le respondió al autor con la misma fecha 8 de marzo dándole cuenta de esta circunstancia y recomendándole que lo enviara a otras editoriales. Finalmente, la novela fue descartada por el título poco atractivo y por la imposibilidad de publicar más títulos de los que ya teníamos comprometidos. Ni mi socia ni un servidor la leímos jamás. Y desde luego no vamos a hacerlo ahora. Nos limitaremos a salir al paso de lo que alegue su autor, si alega algo más, para exigirle que lo pruebe cumplidamente o la responsabilidad que le corresponda en caso de no poder probarlo.

martes, 3 de junio de 2014

Dos libros (más uno) para esta feria



En esta Feria del Libro de Madrid del año 2014 (con la que suman ya veinte que acudo a firmar al Retiro, el corazón de mi ciudad), tengo el privilegio, la fortuna y la satisfacción de presentar dos libros.

El primero, que sale hoy mismo a la venta, es el octavo título y la séptima novela de la serie de Bevilacqua y Chamorro. Y luce así de bien (gracias al talento de Ángel Mateo Charris, ilustrador habitual y providencial de la saga):




He tardado menos que otras veces, 19 meses desde la entrega anterior. Y os aseguro que en esos meses ha habido que sudar para encontrar el tiempo que la escritura de novelas requiere. Ya saben quienes me conocen que mi religión me prohíbe exprimir a un personaje para que dé una entrega anual, pero esta vez quienes suelen regañarme no podrán decir que no me he esforzado.

Sobre el libro, aquí tenéis buena información, incluido el primer capítulo. Y aquí, más detalles. He de pedir disculpas porque en la primera edición en papel (no en el ebook, que llegamos a tiempo) se ha deslizado una errata que deberíamos haber corregido, pero cuando la advertimos el libro ya estaba impreso: el nombre oficial de la cámara autonómica valenciana, que aparece varias veces en el texto, es Les Corts y no Parlament, como llaman baleares y catalanes a las suyas. En fin, es lo que tiene pasar más tiempo entre estos últimos que entre los valencianos, a quienes desde aquí presento mis excusas por el lapsus. En segunda y ulteriores (y en la edición electrónica) estará corregido.

El segundo libro novedad para esta Feria salió hace algunas semanas. Es un pecado de juventud, escrito allá por 1986, cuando sólo tenía 20 años, y rigurosamente inédito.




Lo presentamos en la Casa del Libro de Gran Vía, en su recoleto salón de actos que fuera el despacho de Ortega y Gasset, con la inestimable colaboración de Manu Llorente, que recordó a Onetti en términos y con citas que no podrían ser más pertinentes al caso. Para quien tenga curiosidad, las citas las reprodujo en este artículo.

Sobre el contenido, tres relatos unidos por la crueldad, y por la osadía de la juventud, la editorial da una información excelente (el texto de contra, dicho sea de paso, es un prodigio de concisión y exactitud, algo poco común en ese tipo de textos), además de las primeras páginas del libro.

Estaré firmando ambos títulos los dos próximos fines de semana en el Retiro, en la más hermosa, larga y luminosa fiesta en celebración del libro y de los lectores, al menos que yo conozca, y que me honra como madrileño que albergue mi ciudad. Allí os espero.

También, por cierto, con este otro libro, que no es novedad para la Feria (salió hace ocho meses) pero sí es ésta la primera en que puedo firmarlo.




Sobre lo que cuenta, aquí tenéis los pormenores, y de paso algunas reseñas. Creo que es uno de los libros más bellos (como objeto) que me han editado, con un cuaderno de ilustraciones (muchas rigurosamente inéditas) de veras excepcional.

Es motivo de dicha tener libros nuevos bajo el brazo. Pero es motivo de mayor dicha aún que alguien quiera leerlos. Gracias por estar ahí, a todos.

Abrazos.