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domingo, 15 de mayo de 2011

Sábado, periódico, Brooklyn





Qué tendrá leer el periódico un sábado ante un horizonte despejado. No lo sé, pero es un vicio en el que me gusta reincidir.

Y más cuando el horizonte es éste. El que se ve desde Brooklyn (o más exactamente desde Brooklyn Heights Promenade), y al que no puedo dejar de volver cada vez que vengo a Nueva York. De hecho, es aquí, en Brooklyn, donde prefiero alojarme. Manhattan, mejor para verlo en la distancia. Brooklyn es, en NY, lo que más cerca puedo llegar a sentir como un hogar. Por eso se lo puse aquí al protagonista de El ángel oculto. Además, tengo hasta mi propia calle:




Bueno, es broma. También me gusta pasear por Manhattan de noche. Una prueba:




Pero me reitero en que para sentirse como en casa, nada como Brooklyn. Si es que uno gusta de de buscar esa sensación en lugares extranjeros, como es mi caso.

Abrazos.

Postdata.: En el NYT del domingo, que es el que acabo de leer, dos noticias de impacto: 1. Al director del FMI lo saca la policía de un avión de Air France en el aeropuerto JFK, acusado de abusar de una camarera en un hotel de Manhattan. 2. El fundador de Blackwater está montando un ejército de mercenarios, principalmente colombianos y sudafricanos, entrenados por ex militares USA y de la Legión Extranjera francesa, para ponerlos al servicio de los jeques del Golfo, entre otras cosas por si sufren alguna revuelta pro-democracia. Reeditamos la figura de los pretorianos y (salvando la presunción de inocencia, siempre) los poderosos parecen seguir apegados al derecho de pernada. Qué medieval resulta la actualidad.


martes, 1 de marzo de 2011

La venganza del patito feo






Comparto con todos una noticia alentadora. Lo es que la oferta de ebooks en Leqtor.com, como podéis ver en el pantallazo bajo estas líneas, vaya viento en popa: de los cuatro libros más vendidos de la tienda, tres son de esta oferta. Lo es también que el más vendido sea un ebook por el que hay que apoquinar 14,99 euros (aunque incluya seis títulos, quince euros son quince euros). Pero sobre todo, lo es para mí que uno de esos Top 4 sea El ángel oculto, probablemente, de mis libros, el que menos vendió cuando salió en papel. O como suelo decirlo para mí, mi patito feo. ¿Sueñan con ser digitales los libros a los que en papel les fue esquiva la suerte?




No sé, pero verlo me ha dibujado una ancha sonrisa. Gracias a todos.

Abrazos.


Nota del jueves 3 de marzo: El patito feo es hoy el segundo del Top de ventas de Leqtor:



Los cuatro primeros son ya de la oferta. Bueno, en realidad, los seis primeros. Gracias por la respuesta, de verdad. Sois un lujo.


jueves, 31 de diciembre de 2009

Ognissanti





Es una pequeña iglesia que se levanta en Florencia, a pocos metros del Arno, en la plaza del mismo nombre. Está anexa a un convento franciscano, y como su nombre alude se dedicó a todos los santos, en especial a los anónimos y desconocidos. En ella reposan los restos de Sandro Botticelli, del que también se conserva allí un cuadro que merece la pena ver, un retrato de San Agustín en su gabinete.



Aparte de todo esto, les resultará conocida a quienes hayan leído El ángel oculto hasta el final. Allí sucede en buena medida el desenlace de la novela, que no debo revelar para los que no hayan emprendido aún la lectura o habiéndolo hecho no la hayan concluido.

Volver a Florencia y no volver a Ognissanti era imposible. También quería descubrírsela a mi mujer, Noemí, lo que tiene para mí un especial sentido. Nada mejor para cerrar este 2009 y desearos lo mejor para el 2010. Y si alguna vez vais por Florencia, no os la perdáis.

Enfrente de la iglesia, por cierto, hay una curiosa estatua de Hércules, como puede apreciarse en la foto.




Y en el claustro contiguo a la iglesia, una joya sin paliativos: el Cenacolo (es decir, La Última Cena) del insuperable Ghirlandaio.




En esta representación del último banquete de Cristo con sus discípulos se inspiró Leonardo da Vinci para su famosa versión del mismo motivo, que se conserva en Milán y que por culpa de Dan Brown hay que reservar entrada con semanas de antelación para poderla ver. En cambio, la de Ghirlandaio (es decir, el original) no la va a ver casi nadie. Y es gratis.

Y a unos pocos cientos de metros, está Santa María Novella, también repleta de frescos de Ghirlandaio. Otra buena recomendación.




En fin, feliz 2010. Empezadlo con buen pie.