viernes, 18 de marzo de 2011

Día del padre





La foto, como delata el cartel, está hecha en la playa de Viladecans, mi cada día más querida ciudad catalana. Algún día de estos últimos de invierno, cuando tan hermoso está el Mediterráneo, y tan privilegiado se siente uno por vivir al lado de él.

La entrada va por los padres. Por todos los que cuidan de sus hijos, a veces con todo en contra, y no piensan dejar de hacerlo jamás. Pero también por los otros, por los que en algún momento, por razones siempre objetables, deciden abdicar de su responsabilidad. Para que mediten sobre el error inmenso que cometen, el que más lamentarán haber cometido.

La entrada va también por las madres. Por las que cuidan, a veces con su sacrificio personal, de que sus hijos no se vean privados de la figura paterna, cuando esto, incluso por empeño o desidia del propio padre, se pone cuesta arriba. Y también por las otras. Por las que aprovechan alguna coyuntura de beneficio personal a corto plazo para despojar a sus hijos de alguien que los quiere y que les dio el ser. Para que mediten también sobre el error inmenso que cometen, el que más lamentarán haber cometido, aunque ahora no lo sientan así.

Y va, en fin, por los hijos. Por los que tienen a sus padres, y se benefician de su guía y amparo, y también por aquellos a quienes les faltan, y a quienes la vida les deja, siempre, la reparación de ser con sus hijos, algún día, los padres que ellos echaron de menos.

Yo celebro ser padre. Mis hijos me hacen agradecerlo cada día. Y también hoy.

Abrazos.

4 comentarios:

José Luis Subtil Blog dijo...

Bonita entrada... No sabía que también tenías casa en Viladecans. Celebro volver a leerte: tu último Vila-Chamorro ha sido de los mejores, me encantó.
Un abrazo!

Atticus dijo...

Al igual que José Luis, yo también leí “La estrategia del agua” con entusiasmo (soy fan de la pareja de picoletos), aunque también con tristeza al verme reflejado en gran parte de sus diálogos y situaciones. Para mí, como para Vila, hay reformas legislativas que ya llegan tarde.
Creo, Lorenzo, que hablas de eso, que el libro va de eso y que el caso es una excusa (¿no lo es casi siempre?) para hablar de la sociedad en la que vivimos. Toda la “novela negra” lo es.
Hoy hace cuatro años que comí con mi hijo por primera vez sin su madre, y supe lo que iba a ser mi vida desde entonces, sin contemplar su cara dormida por la mañana, sin tener que estar pendiente de citas con el médico, sin tener que comprarle más ropa que la que se me encapriche, sin el día a día con él. Han pasado cuatro años y las cosas han sido mejores de lo que yo pensaba, pero porque me empeñé entonces en no ser un padre “visitador”, sino un padre, a diario, a tiempo completo, presente. No porque las leyes ni las costumbres me facilitaran las cosas. No por el lenguaje jurídico: aún recuerdo la cara de mi abogada cuando le dije que para mí era innegociable que el convenio regulador pusiese “régimen de comunicación” en lugar de “régimen de visitas”.
No entiendo a los padres que creen que un divorcio es el momento de recobrar la libertad perdida, ni a los que renuncian a algo tan maravilloso como la paternidad (o maternidad) diaria. Ni a lo que odian a su ex más de lo que aman a sus hijos.
Quien decide tener hijos es porque cree en el futuro, decía Ernesto Sabato. Cierto, porque los hijos nos amarran a la vida. No es del todo cierto que les hayamos dado la vida: son ellos los que nos hacen ser.
Gracias por este post, por este regalo. Por cierto, mi hijo me ha regalado el último libro de Donna Leon, conoce mis gustos.

Marta dijo...

Me encanta tu blog te sigo
Me sigues?

Marta dijo...

http://comiendocaramelos.blogspot.com/