viernes, 4 de noviembre de 2011

Flanqueados





La imagen que abre esta entrada es bien conocida. Se trata de Eleuterio Sánchez, alias el Lute, flanqueado por dos civiles que representan en ese trance a la ley que lo había juzgado.

Se me ocurre que es la analogía gráfica más aproximada que puedo encontrarle a la imagen que veréis más abajo, y que presenta al autor flanqueado por dos críticos y catedráticos del máximo prestigio, que más de una vez lo han juzgado (y sentenciado).




Bromas aparte, se trata de José María Pozuelo Yvancos y Ricardo Senabre, dos de los críticos más competentes (e incorruptibles) del panorama español, que en múltiples ocasiones se han ocupado de mi obra y en general lo han hecho con indulgencia, lo que no impide que cuando lo creyeron oportuno me hicieran alguna censura. Y para muestra, la reseña de Pozuelo sobre la última novela, Niños feroces. Para que se vea que esto no es vano pasteleo. Quien quiera comprobar cómo Senabre, allí donde halló algo que reprocharme, me lo ha reprochado, no tiene más que visitar mi web y ver, por ejemplo, lo que escribió sobre La sustancia interior.

Celebro que haya críticos de su fuste y su independencia, y por eso los invitamos a esta edición de Getafe Negro, donde se hizo la foto. Allí compartieron su saber con los alumnos de la Carlos III con gran generosidad (para los suspicaces, no se les pagó un euro por hacerlo).

En especial, quiero reconocer la valentía y la sagacidad con que Ricardo Senabre, una y otra vez, ha honrado la regla que prescribió Raymond Chandler al crítico literario: señalar el talento cuando aparece, y no limitarse a elogiarlo cuando se ha vuelto respetable. Son innumerables los autores noveles y desconocidos a los que ha reseñado favorablemente. Uno de ellos fue el autor de Noviembre sin violetas, un librito que vio la luz allá por 1995, a lo mejor os suena.

Abrazos.

P.D.: Para una encuesta personal. ¿Consideráis que el episodio de la muerte de Benjamin es tan consabido como dice Pozuelo y que por tanto narrarlo era superfluo? Lo digo porque mi impresión es que el grueso de los lectores españoles actuales de novelas ni sabe quién era Benjamin, pero me gustaría saber si mi percepción está desenfocada.

8 comentarios:

Raúl dijo...

Cuando (y hablando de feroces) dos críticos de esa rigurosidad no te laceran, te hieren o mordisquean hasta el punto del dolor, supongo que uno tiene que darse por satisfecho.
Abrazos.

Pd.- No puedo contestarte a la pregunta. Aún no.

María dijo...

No estoy de acuerdo con Pozuelo.Si explicaras la muerte de Sócrates aún, pero decir que la de Benjamín es muy conocida creo que es estar un poco fuera de la realidad...o ser un optimista impenitente.
y lo mismo pienso en lo que respecta al comentario de la División Azul.
Abrazos, lorenzo

Angelus dijo...

Conocía a Benjamin, pero debo admitir mi ignorancia en cuanto a la localización de su muerte. Saludos.

Pilar dijo...

Decir que ese episodio está de más por consabido, es casi como decir que también lo está escribir más novelas sobre la segunda guerra mundial. En mi caso lo desconocía. Tú novela me ha servido, además, para conocer un poco lo que ocurrió con esa División Azul. Es novela, lo sé, pero si está bien documentada, se aprende.

María Narro dijo...

Con la foto me he reído un rato.

Algunos críticos, dentro de su intelectualidad, dan por sabido cosas que la gente normal no sabe.

Y un escritor ha de escribir para todos ¿no?

Un beso.

Weidner dijo...

Respondo a la pregunta reconociendo que no conocía ese episodio de la muerte de Benjamin en Portbou, por tanto, no ha sido para mi algo consabido ni superfluo.

Por otro lado, todo lo que cuenta el libro sobre la historia de la División Azul ya lo conocía y no por eso considero que esté de mas. Solo aporta un dato que no sabía, y lo resolví interrumpiendo la lectura para realizar una llamada telefónica.

Saludos.

Alfonso Martín Erro dijo...

Yo tampoco conocía a Benjamin y menos cómo y dónde murió. Creo que citarlo en tu novela no sobra ni mucho menos.

Un abrazo y mucha suerte con tu novela.

Pedro del Río dijo...

Al menos tú no estás esposado...

P.D. Hasta que lo he leído en una de tus entradas, no conocía a Walther Benjamin. Reconozco mi ignoranccia.