sábado, 14 de enero de 2012

La bici. La playa.






Hay unos cuantos motivos por los que, habiendo nacido en Madrid y teniendo allí mi base, me gusta pasar todo el tiempo que puedo en la que ahora es mi segunda tierra, Barcelona. O más en concreto, Viladecans, en el Baix Llobregat. Dos motivos importantes son los que muestra la foto que abre esta entrada. Hoy, 14 de enero de 2012, la nieve y el frío azotan casi toda España. Pero a mediodía, después de escribir durante toda la mañana, yo me he cogido mi bici y me he ido a mi playa, donde me ha recibido el sol y la luz que podéis ver en la imagen. Son siete kilómetros de ida y siete de vuelta. La recompensa es encontrarse con ese horizonte limpio y solitario (ventajas del invierno) y el placer que se siente tras el esfuerzo físico hecho a gusto. Y envolviéndolo todo, una impagable sensación de libertad.

Hoy es sábado, pero cuando cojo la bici a mediodía un día laborable y me voy a contemplar solo mi playa me acuerdo de todos los antiguos compañeros. Los que siguen en las minas de sal, como lo llamábamos mi buen amigo José Ignacio y yo, en homenaje a cierto pasaje de Barton Fink que recordarán los cinéfilos. Los que en ese momento andan almorzando en algún restaurante de Azca, igual me da si de los buenos o de menú, encorbatados y sometidos a la presión de los objetivos, los informes, los deadlines. Nunca olvidaré que fui uno de ellos, durante trece largos años. Ni lo que me ayudó y me enseñó compartir con ellos fatigas.

No es que ahora esté exento de objetivos o deadlines: sigo siendo un simple trabajador. Pero ahora soy yo quien me los marco. A cambio, vivo a la intemperie, lo que también tiene sus desventajas, para qué nos vamos a engañar. Sin embargo, cuando en mi bici llego hasta el lugar de la foto, y en otros muchos momentos, que tienen que ver con los destinatarios de este blog, sé que hice lo correcto. Porque sin dejar de ser lo que he sido, puedo ser lo que siempre fui.

Ah, hay otro motivo para esta entrada. En esa playa sucede un momento de la próxima novela de Bevilacqua. No lo he escrito aún (no he llegado a esa altura de la historia), pero ya está en mi cabeza y cada día que voy allí se dibuja con más nitidez.

Abrazos.


9 comentarios:

Nuria Batalla dijo...

Sereno y bello.
Me encanta saber que mi querido brigada Bevilacqua está en camino y espero que venga con la cabo Chamorro.
Un saludo!

Vera Gaos dijo...

Bevilacqua, un gran detective al que echo de menos, me alegro que vuelva a aparecer.
Qué suerte poder disfrutar de ese paisaje, en Madrid, hoy niebla y mucha, mucha contaminación. La "capi" es así.

Angel Luis dijo...

Gracias por compartir estos momentos y por el anuncio de que una nueva entrega de la simpática pareja está en marcha.

L.P dijo...

Buena foto. Estupendo que los personajes y la inspiración te acompañen mientras pedaleas por esa playa inmensa.

abrazos
L;)

maría josé dijo...

La playa desierta, cuanta paz,cuanta libertad, que magica sensación. Estoy ansiosa por conocer qué ocurre en esa playa para Bevilacqua y Chamorro. Un placer leerte, como siempre. Saludos.

Mª. Antonia Moreno dijo...

La libertad tiene sus riesgos de intemperie y de soledad. Pero ahí radica su belleza. Y lo mejor, estar convencido de que se hizo lo que se debería hacer...

Impaciente por acompañar a Vila y a Chamorro hasta esa playa. En bici o caminando, como sea menester.

Un abrazo

Armando Rodera dijo...

Es una magnífica noticia saber que la próxima entrega de Bevilacqua ya está en camino, Lorenzo.

Entiendo lo que dices de las playas barcelonesas en invierno. Yo he visitado alguna vez otras, como la de Caldetes, y pasear con sol en pleno enero por una playa desierta es algo maravilloso.

Me has recordado con lo de Azca mis tiempos trabajando en el desaparecido edificio Windsor y esa rutina de traje y corbata que tampoco echo de menos. Tu trabajo te ha costado llegar hasta donde estás ahora mismo, imagino que con mucho esfuerzo y sacrificio, por lo que entiendo que esos momentos de paz y tranquilidad, pensando en el desarrollo de una futura escena novelesca, se disfrutan con el mayor de los deleites.

Gracias por compartirlo con nosotros. Un abrazo.

Rocío Díaz Gómez dijo...

Qué bien Bevilacqua está de camino!!! Que alegría otra vez podré disfrutar de sus andanzas con Chamorro. Una buena alegría. Enhorabuena Lorenzo por poder hacer lo que siempre fuiste. No te acordarás de mí, pero hace ya mucho tiempo viniste a darnos una conferencia a un taller de creación literaria al que yo asistía en Villaverde Alto. Después he ido muchas veces a verte: A Rivas, a la Biblioteca Nacional... Espero que algún día puedas venir a hacernos otra visita a nuestra tertulia, que coordina, como siempre, Javier Díaz Gil, en el café Ruiz de Madrid. Ojalá. Enhorabuena otra vez. Un saludo, Rocío Díaz

Virginia Galvín dijo...

Ayer cogí la bici y me escapé al Retiro de Madrid. Un grado al sol, tiritando. Pocos valientes alrededor del lago y la sensación de ventana al más allá que te da el pedaleo. El lunes y sus horas de tedio militante podían esperar. Aquí mi post sobre labicicleta, visto desde otro lado. http://notengoregreso.blogspot.com/2010/11/bicicleta-cucharamanzana.html