martes, 11 de marzo de 2014

Diez años







Hoy hace justamente diez años. Recuerdo muy bien aquel día, como todo el mundo. En mi caso, sin embargo, hay un detalle especial. Yo podría haber estado en Atocha, hacia las 7.30 de la mañana de aquel 11 de marzo. De hecho, iba a estar. Ese día tenía un viaje a Valencia y el plan inicial era tomar allí el tren a las 8. Mi vía natural para llegar a Atocha era tomar el Cercanías en Getafe y bajarme en el andén donde estalló una de las bombas. O bueno, el contiguo, que para el caso da igual. Por el margen con que solía viajar, habría caído por allí a eso de las siete y media. Llegué a mirar los horarios que me envió mi amigo Enrique Pla, quien organizaba aquel como otros de mis viajes valencianos. Al final, él lo puede atestiguar, le llamé unos días antes y le dije que mejor viajaba en coche la víspera y así íbamos más tranquilos hasta Gandía, donde teníamos  la tarea. Eso hizo que en lugar de vivirlo en directo, me enterara del 11-M junto a él, desayunando en una cafetería de Valencia, a 350 kilómetros de mi ciudad.

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