sábado, 28 de junio de 2014

Injurias y calumnias


Este fin de semana he sido injuriado y calumniado. Una vez más.  Una vez más con publicidad. Y una vez más ha sido la red el medio elegido para difundir la calumnia y las injurias. Sin embargo, en esta ocasión la calumnia y las injurias presentan un encarnizamiento casi obsesivo, y persiguen causar un grave descrédito.

El que quiera comprobarlo, tiene la calumnia y las injurias aquí. Aviso que es sólo apto para quien tenga mucho tiempo que perder y que contiene spoilers sobre mi novela Los cuerpos extraños.

Para quien no tenga la paciencia de leerlo, se trata de una acusación de plagio, adornada con todo tipo de epítetos despectivos hacia mi persona, mi trabajo y mi honestidad profesional, amén de alguno de propina para personas que colaboran conmigo. La esencia del argumento es la absurda pretensión de apropiarse de una historia real, el asesinato del alcalde de Polop en el año 2007, que inspira el crimen de la novela que ha escrito el calumniador de forma bastante directa (sus personajes principales, con reparto de papeles, sexo y móvil del crimen, según el relato que en su día hicieron los investigadores del caso, coinciden casi con exactitud con los de su libro, a tenor de la sinopsis que él mismo hace) y de forma menos directa la mía (me pareció oportuno, y más eficaz a efectos de la ficción, alterar circunstancias como el sexo y el talante de la alcaldesa asesinada, así como modificar ligeramente el reparto de responsabilidades entre los intervinientes).

Aparte de ese argumento central, que dista como puede comprobarse de ser una invención del calumniador, las demás coincidencias que se señalan son tan pintorescas como que haya dos personajes (con muy diferente función en las respectivas historias) que tienen como apellido Miralles (apellido común en Valencia, donde sitúo mi historia), que el protagonista tenga una conversación con su madre, que un ayuntamiento cuente con tres plantas (como multitud de casas consistoriales españolas) o un piso con sesenta metros cuadrados (como cientos de miles o millones en España), que la localidad donde se sitúa la acción sea indeterminada (como en casi todas las novelas de Bevilacqua, dicho sea de paso, desde la primera publicada en 1998) o que haya una oficial de la Guardia Civil al mando de la unidad territorial (como ya sucedía en La marca del meridiano, publicada varios meses antes de la novela del calumniador, y por esa regla de tres, fuente del plagio que sería él quien habría cometido).

El colmo de lo pintoresco (permítaseme ser contenido en los epítetos, al contrario que mi calumniador) es que se me impute plagio de un pasaje de un libro en la descripción de los ritmos y arreglos de una canción de Germán Coppini publicada nada menos que ¡en 1986! Esto es, 27 años antes de que se publicara la página en la que la protagonista del libro en cuestión hace yoga con una música innominada.

Y todo así, y con eso y un bizcocho va uno y ofende gravemente a otra persona, aprovechando el hecho de haber enviado su novela a la editorial de la que es socio, lo que se pretende convertir en prueba de copia de lo que ni se puede ni es necesario copiar, porque ya estaba ahí: desde 2007, 1986 o 1844, si se tiene en cuenta que el calumniador intenta reclamar, con una novela publicada en 2013, poco menos que el monopolio sobre los guardias civiles como personajes literarios.

Cuando uno lee algo así, piensa que la persona puede estar ofuscada, que ha empezado a ver fantasmas por todas partes y que sus exabruptos son consecuencia de ello. Es lo que he preferido pensar, y por eso he enviado un comentario a su blog. Ha tardado dos horas en ser censurado; se ve que no quiere que lo lean quienes leen sus calumnias y sus injurias. Bueno, para eso tengo yo también un blog y me guardé copia. Lo transcribo a continuación, porque tiene un contenido de advertencia pública, frente a una calumnia y unas injurias también públicas, y a las que me interesa dejar constancia de que he respondido diligentemente, sin esconderme ni esconder los argumentos del calumniador (al contrario que él, que censura los míos en su blog, sus razones tendrá para hurtarlos a sus lectores). Y es que no hay nada de lo que tenga que avergonzarme frente a acusaciones infundadas y en algún momento extravagantes que pretenden desacreditar un trabajo que me pertenece plenamente y que va mucho más allá de lo que se atisba que es el libro que se pretende plagiado. A partir de ahora, el calumniador, si persevera en la calumnia, no podrá decir que persistió de buena fe en su error.

He aquí mi comentario en el blog (censurado):

Esta mañana he recibido noticia, a través de quien sondea la red en busca de copias piratas de mis libros, de esta entrada de blog que me duele y asombra a a partes iguales.

Antes de hacer hipótesis extrañas y de lanzar acusaciones tan graves, le recomiendo que recuerde esta historia, que es de 2007 y a la que su novela se parece muchísimo.

http://www.diarioinformacion.com/especiales/crimenpolop/articulos/portada/detenido-alcalde-polop-asesinato-antecesor-1_259.html

Las historias reales están a disposición de todos los escritores para inspirar historias de ficción. Las demás coincidencias que señala son accesorias o podrían volverse contra usted: no es precisamente usted el primero que hace de los tenientes coroneles de la Guardia Civil personajes literarios y menos aún quien muestra como tal a una teniente de ese Cuerpo. ¿Adivina quién lo hizo en varios libros publicados antes que el suyo?

Esto es un comentario cordial para alguien que entiendo que insulta fruto de la ofuscación ante una interpretación errónea, deseando que ahí quede todo. Si persiste en la descalificación y la injuria, lamentablemente, no quedará otra que la confrontación en los tribunales, significándole que una acusación de plagio es grave y ha de estar muy bien fundada. La correspondencia entre la obra presuntamente plagiaria y la invención esencial de la plagiada –invención esencial, no hechos que están en la crónica negra del país, ni coincidencias nimias como un nombre o un apellido común o un adjetivo de uso corriente– ha de ser sustancial, para que quien la hace no incurra en responsabilidad, responsabilidad que puede serle exigida. No quiero llegar a ese extremo, pero si persiste en su actitud, no quedará otra.

Piense, en conciencia, frialdad y soledad, si "Los cuerpos extraños" puede escribirse sin haber leído su novela. Le aseguro que se puede, entre otras cosas porque quien la escribió no la ha leído jamás: si como dice la envió a ese sello editorial, resultó cribada en un estadio muy anterior a su llegada a las manos del editor, que además es otra persona.

Este mensaje, público como su acusación, está enviado con buena voluntad y en el ánimo de impedirle cometer un grave error. Confío en que no persevere, pero si lo hace, cuente con que los demás también defienden sus derechos, y más cuando llevan treinta y cinco años escribiendo muchas horas al día.

Atentamente,
Lorenzo Silva


A partir de aquí, esto se ventilará donde corresponda, y puede contar quien me agrede con que, si no reconsidera su actitud, habrá de responder de ella. Lo que me veo obligado a anunciar es que a partir de ahora, ni Playa de Ákaba como editorial, ni yo como escritor, aceptamos ni leemos manuscritos de nadie desconocido o no solicitados. Quien quiera que lea una novela suya, a título puramente personal o como socio y responsable de la editorial, o que lo hagan mis colaboradores que filtran usualmente los originales o actúan como editores de mesa, deberá enviar una sinopsis de dos folios, la primera página de la novela y otra cualquiera del libro. Sólo leeremos eso, y sobre eso, si despierta nuestro interés, solicitaremos más. Y si no, aquí paz y después gloria: por suerte hay otros muchos lectores y otras muchas editoriales.

Lo siento por los que se vean perjudicados habiendo obrado de buena fe. Pero espero que se entienda que no estoy dispuesto a que se me tienda dos veces la misma trampa, por mantener otra actividad que no es la mía principal y que ni siquiera es lucrativa (en el muy deprimido panorama editorial español actual), sino un compromiso personal por ayudar a descubrir nuevo talento.

Abrazos.


Postdata: Nuevo protocolo de recepción de manuscritos en Playa de Ákaba. Para general conocimiento, y a partir de lo apuntado en este post, enlazo al blog de la editorial donde hemos establecido las nuevas reglas de recepción de originales, para evitar en adelante problemas como éste.  Hemos comprobado (el sábado pasado no tenía a mi disposición los archivos de la editorial) que en efecto el manuscrito se envió el 8 de marzo de 2013. Yo me encontraba en plena gira del Planeta y mi socia acababa de dar a luz, lo que nos daba una capacidad muy limitada de gestión, habiendo sufrido además una avalancha de manuscritos al abrir la editorial y teniendo apenas capacidad para publicar 3 o 4 novelas al año. Se le respondió al autor con la misma fecha 8 de marzo dándole cuenta de esta circunstancia y recomendándole que lo enviara a otras editoriales. Finalmente, la novela fue descartada por el título poco atractivo y por la imposibilidad de publicar más títulos de los que ya teníamos comprometidos. Ni mi socia ni un servidor la leímos jamás. Y desde luego no vamos a hacerlo ahora. Nos limitaremos a salir al paso de lo que alegue su autor, si alega algo más, para exigirle que lo pruebe cumplidamente o la responsabilidad que le corresponda en caso de no poder probarlo.

5 comentarios:

Antonio Parra Sanz dijo...

Una verdadera lástima que haya gente tan inclinada a la carroña, y al parecer con tan pocas luces. Un fuerte abrazo, Lorenzo, no queda otra que seguir cabalgando, pero eso sí, haciendo que los ladridos se callen donde deben ser callados. En unos días abriré por fin tus "cuerpos extraños", con la seguridad de disfrutar de nuevo del deleite de leerte.

Miguel Hernández García dijo...

(Nótese la ironía) Lo que no entiendo es cómo has podido publicar más de cuarenta libros plagiando solo de dos novelas, que son las que dice haber escrito este personaje. ¡Qué gran plagiador eres, que hasta llevas más de veinte años plagiando de manera retroactiva!

En fin, mucho ánimo, Lorenzo, aunque tienes muchas tablas para lidiar con estas insidias. Me jode por el daño que este tipo pueda causar en Playa de Ákaba, pero sé que la editorial está muy por encima de todo eso. Un abrazo enorme.

Eugenio Asensio Solaz dijo...

Hola, Lorenzo. No soy capaz de concebir a alguien como tú buscando entre la carroña las migajas verbales que a alguno se le hubiesen podido desprender. Tampoco sé qué haría en un caso como el tuyo, si dar la cara o dejarlo correr. En mi profesión, algunos alumnos o allegados a estos, de tanto en tanto, dejan sobre uno algún chorreo poco agradable, y en ocasiones te paras y en otras continúas, en cualquier caso, siempre implica la valentía de perseverar en lo que uno se gana su manutención. Por otro lado, acabo de escribir un cuento al que he titulado Miralles, en parte por eufonía y en parte porque a un gran amigo que así se apellida le acaban de sacar el corazón, se lo han recauchudado y ahora que se lo han vuelto a poner parece que suena más acompasado. ¿Qué hacemos, Lorenzo, nos querellamos o entendemos que tanto la literatura como la vida se nutren de coincidencias?

Mientras Leo dijo...

Como persona que frecuenta las redes me encuentro cada vez con más acusaciones infundadas de plagio. Por escribir sobre amor, sobre asesinatos, sobre muertes extrañas, catástrofes... no entiendo ese meter el dedo en ojo ajeno de forma pública. Supongo que quien sea se gana sus dos minutos de gloria. Es lo que hay.
Un saludo

Bea la de Lola dijo...

Una pena, en este país lo peor que tenemos es la envidia.