jueves, 16 de diciembre de 2010

Aclaración (y disculpa si procede)





Hoy me dio por escribir la pieza semanal de vidas.zip acerca del trágico y deplorable asesinato múltiple de Olot. Me parecía, por terrible, una historia emblemática del momento.

Podéis leerlo aquí.

Pero me temo que he tenido una mala idea. He recibido algún mensaje de empleados de banca en el que me piden que rectifique mi "artículo", que consideran incita al desquite y la violencia con su colectivo como reacción a la crisis.

La cosa me ha dejado tan estupefacto que creo importante aclarar varias cosas:

1. El texto no es un artículo, sino un cuento. Sé que no es común encontrarlos en los periódicos, y eso puede llevar a equívoco, pero precisamente esa era la apuesta, llevar la literatura a un medio de comunicación con carácter regular (en este caso, semanal).

2. El texto es una ficción. Inspirada en un hecho real, el acaecido en Olot, pero recreado con las libertades que puede y debe tomarse la literatura, siempre que advierta de ellas. Y en la propia presentación de la serie vidas.zip (ver recuadro a la izquierda) se precisa con toda claridad que los relatos son "ficciones destiladas a partir de la realidad".

3. El texto tiene un narrador y un protagonista. Sus voces se diferencian perfectamente: el narrador habla en el primer párrafo y en el último. En los del medio, se recoge el proceso mental del protagonista, el asesino de ficción (que no el real).

4. Queda claro que ese asesino (de ficción) es una persona ofuscada y posiblemente perturbada. Sus propias acciones, y sus razonamientos, calenturientos y desproporcionados, así lo acreditan. Pero para que no quede duda se habla de "su cerebro nublado por el rencor"

5. Es ese asesino el que culpa a los empleados de banco. Y del contexto del relato se desprende perfectamente la barbaridad de la imputación, por la nimiedad que puede achacarles, devolverle un cheque sin fondos como es su deber (y nunca su culpa)

6. El narrador, que ofrece la distancia "objetiva" respecto de los hechos, y es el que podría si acaso representar al autor, califica la acción del asesino de "triste, absurda e inútil", y a mayor abundamiento aclara que no se ha dirigido contra los culpables de sus males.

Me he detenido a hacer todo este comentario de texto porque sobre esa base no puedo sino pensar que quienes me escriben enfurecidos han malinterpretado de cabo a rabo el cuento, dándole un sentido que es justo el contrario de la reflexión que lo inspira. Para mí está claro, no sé para vosotros. Pero advierto últimamente que a la gente le es cada vez más difícil captar la diferencia entre ficción y realidad, el discurso simbólico y no digamos ya la polifonía (multiplicidad de voces) que puede insertarse en un discurso narrativo.

Por todo ello, y por si queda duda, aclaro que lo que piensa ese asesino de ficción no representa ni mi pensamiento ni mi opinión, que es respetuosa hacia los trabajadores bancarios (como hacia cualquier otro trabajador que se gana honradamente la vida) y que en absoluto exhorto a ajustar las cuentas que cada uno tenga con la crisis agrediéndoles.

No tengo nada que rectificar, porque nada he afirmado que contradiga esto, sólo puedo pedir disculpas por propiciar un malentendido lamentable en la medida en que haya podido hacerlo.
Insisto, creo que cualquier lector mínimamente avezado interpretará sin problemas lo que el cuento quiere decir, pero entiendo que hoy los ánimos de los bancarios estén sensibles, y por eso ofrezco todas estas explicaciones, que en condiciones normales juzgaría innecesarias.

Abrazos. Y mis condolencias a las familias y a los compañeros de los fallecidos.

13 comentarios:

Angelus dijo...

Algunos confunden el culo con las témporas. Buen relato. Saludos.

James dijo...

En mi opinión, no has elegido un buen tema para hacer un cuento, hay personas que están sufriendo y, aunque sean avezadas, fácilmente pueden interpretar el escrito desde ese punto de vista. Si tenemos la oportunidad, y sobre todo el privilegio, de escribir para un gran público, con estos asuntos sensibles es necesario ser muy respetuoso y demostrar empatía.

Paco Gutierrez dijo...

Si de un relato de ficción se trataba, desde luego se ha devanado poco los sesos.

Y sí, creo que debería disculparse con las familias de Anna y Rafael y con sus compañeros chupatintas que desde luego no nos sentimos vampiros financieros.

Paco Gutiérrez

Silva, Lorenzo dijo...

James, Paco.

La empatía la muestra el narrador, los otros párrafos son la voz del asesino, cuya falta de empatía queda evidenciada por su acto.

Insisto que es el asesino el que los juzga chupatintas y los siente como vampiros. Si a estas alturas no se sabe diferenciar la voz del narrador de la de cualquiera de sus personajes, sinceramente, yo ya no entiendo nada. Es como perseguir a Dostoievski por asesinato, por haber creado a Raskolnikov.

Me disculpo por haber suscitado interpretaciones que no están en mi ánimo, y porque eso se produzca en momento tan inoportuno. Pero nada más creo que pueda imputárseme. Si todos nos volvemos tan literales, habrá que abandonar la literatura.

Pilar dijo...

¿Abandonar la literatura? ¿Por qué? Ojalá el relato hubiera sido únicamente fruto de tu imaginación. Ojalá la vida fuera sólo ficción y la literatura no se viera superada, muchas veces, por los hechos reales. Pero, para bien o para mal, tanto en la vida real como en la literatura hay héroes y villanos. La verdadera inteligencia radica en saber diferenciarlos.
Quizás haya sido un relato desfortunado, dada su interpretación, pero no dejes de escribir. No mientras haya gente que sepa leerte.

María dijo...

Lorenzo, perdona pero acabo de sonreir al leer tu última frase. Me ha recordado a lo que yo llamo "el síndrome del maestro". Es un síndrome que tenemos todos los que nos dedicamos a esa profesión con pasión y vocación.A veces(muuuchas) dan ganas de colgar los libros y las ganas y mandar a freír espárragos a todo el mundo . Veo que a los escritores también os pasa de vez en cuando.¿Sabes? , yo creo que el síndrome sólo lo tienen aquellos que realmente hacen bien su trabajo...así que:.... ¡¡¡¡sigue, POR FAVOR!!!!.
un abrazo inmenso
María
P.D: Lo de no distinguir realidad y ficción no creo que sea un problema actual. De todas formas, si te sirve de consuelo, algún dñia te cuento lo que significa leer "La tía Julia y el escribidor" para algunos...para muchos...e instruídos y cultos...

JLSB dijo...

Te preocupas de explicarnos lo que has escrito tratándonos como imbéciles, sin pararte a pensar que el que tiene que aprender eres tu a comprender los sentimientos de los que hemos sufrido con este golpe, y como tu relato, aporta poco a la literatura y presenta a un asesino como si fuera un héroe.
Te deberías plantear que si un relato tan simple requiere de tanta explicación o hay 7000 ineptos literarios, o tú eres un inepto emocional.
Claro que después de ponerte al lado de Dostoievski ya veo que vives en un mundo irreal.
Por no hablar de la censura que estás ejerciendo.

García-Moreno dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nuria dijo...

Vamos a trabajar empatizamos con la gente,sufrimos con ellos. Todos tenemos algún familiar en el paro o algún amigo. No somos chupatintas, no nos reimos de las desgracias, no somos nada de lo que tu dices, somos gente normal que trabajamos para comer y pagar nuestras facturas, tal vez como tú. Tenemos familia, amigos y no creo que pegarnos un tiro sea la solución y mucho menos que haya gente que lo justifique o haga un relato de ficción o de verdad. Tal vez no entienda de literatura pero visto lo visto creo que no soy la única. Nuria

García-Moreno dijo...

Creo que sí que debes de dar explicaciones, como muy bien has hecho, por varias razones: porque hay personas que nos hemos sentido heridas, porque tu artículo lo hemos leído en un periódico (lo que puede crear confusión en el lector), porque cuando leemos la prensa no tenemos la obligación de saber quién es Lorenzo Silva y a que se dedica. Además la explicación se hace necesaria porque al igual que a muchos de nosotros nos ha llevado a la confusión tu artículo, puede haber otros muchos confundidos del otro lado, de los que creen que es así como se solucionan los problemas, y que pueden ver tu articulo en clave de reafirmación de sus ideas criminales. Estas personas existen, como hemos podido ver, y te puedo asegurar que estos no entienden ni de literatura, ni de voces (salvo las que oyen en sus cabezas) ni de ficción o realidad, y mucho menos de literatura.
¡Ah!, y por supuesto que debes seguir escribiendo, esto no es más que algo de lo que aprender para futuros artículos. Un saludo.

Silva, Lorenzo dijo...

Vamos a ver, porque esto se está desmandando un poco.

He dado mis explicaciones y he pedido disculpas por si he hecho algo inoportuno o que suscitara el malentendido.

Pero no voy a retractarme de lo que no he hecho: yo no he insultado a nadie, no he justificado nada, no he invitado a nada, no presento a nadie como un héroe (¿de veras hace falta explicar que el sheriff de mi cuento lo es en un sentido esperpéntico?), no he juzgado a nadie, sólo he creado un personaje de ficción que lo hace, pero esto es lo menos que hace, lo de más es que mata a cuatro personas. Y por desgracia, un comportamiento de este tipo, como dice Pilar, no es fruto de mi invención, sino que está y ocurre ahí fuera.

He propuesto un viaje incómodo, al fondo de un personaje desasosegante, pero eso es la literatura, y me permito decirlo, sin jactancia, porque he dedicado a ella mi vida y algo he demostrado en todos esos años de trabajo. Que no tiene por qué ser convincente para todo el mundo, pero que no dejaré que cualquiera y porque algo le ha incomodado eche abajo (así que tranquila, Pilar, no pienso abandonar lo que hago).

Y al cuasianónimo JLSB, que tu mensaje, con insulto incluido (desde ese anonimato, cosa especialmente cobarde) siga colgado en el blog, demuestra que censura no ejerzo. Aunque podría, si me da la gana, que para eso esto es mi blog, que comparto con mis lectores, a quienes me debo, no a ti.

Y a García-Moreno: me he explicado, como dices, porque vi que había un malentendido y que no debía dejarlo así, porque me importa que no se piense que opino lo que no opino o que quiero agredir a aquellos contra quienes nada tengo (y a quienes en el párrafo final del relato, precisamente, proclamo como inocentes, incluidos los dos constructores, por cierto, a quienes nadie reivindica, no sé si porque los que entran aquí a quejarse piensan que ellos sí debían morir).

En cuanto a que mi cuento vaya a dar ideas a los perturbados, tengo más dudas. Los perturbados de este tipo leen poco, y tienen otros semilleros mucho más poderosos para sus dislates.

Dicho lo cual, quede aquí este negocio. Creo que he hecho lo que se me podía exigir por la responsabilidad que tenga en el malentendido producido y a quien crea lo contrario pues lo respeto pero no lo comparto y no discuto más.

carlos dijo...

Te has pasado, en serio que te has pasado. No se que puedes hacer para "solucionarlo". Me llamo Carlos y dos compañeros mios de la Caja de Ahorros del Mediterráneo estan muertos.

Silva, Lorenzo dijo...

Carlos, no voy a dar más explicaciones, respeto tu opinión pero tengo la tranquilidad de saber positivamente no había ninguna intención reprobable en lo que escribí.

Por si quieres saber lo que SÍ es mi opinión al respecto (aquí firmo y hablo yo), y no la de un personaje de ficción que muchos habéis dado, por razones más o menos comprensibles, en transferirme, en este enlace la tienes:

http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20101222/opinion/olot-como-simbolo-20101222.html