viernes, 17 de enero de 2014

El camino de una mujer (Raymond Chandler, poeta)



Ayer, mientras hablaba con los participantes en el club de lectura Chandler & Thompson, que coordino junto a Noemí Trujillo, Ana María Trillo y Efraim Suárez en el Portal del Lector de la Comunidad de Madrid, salió el asunto de la vena poética de Chandler, tan presente en sus títulos y en su afición por las imágenes y las metáforas. Quizá muchos no sepan que escribió versos, y que lo hizo además desde muy joven. También ayer se comentó el asunto de la visión de la mujer en la novela negra clásica y en la obra de Chandler en particular. Las lectoras resaltaban el sesgo un tanto machista de su mirada, al presentarlas como personajes que sólo destacaban por su belleza o su maldad.






Esa conversación me dio la idea de traer aquí este pequeño regalo. Un poema que Chandler escribió con sólo 20 años, cuando estaba aún en Inglaterra, y que por cierto le fue publicado en una revista literaria británica, la Westminster Gazette. Es interesante no sólo como prueba de la inclinación poética del futuro novelista, sino porque contiene un curioso feminismo avant la lettre que contrasta con esa mirada que algunas lectoras de sus novelas le reprochan.

Extraigo la versión original de The Raymond Chandler Papers, Selected Letters and Nonfiction, 1909-1959, (Atlantic Monthly Press, New York, 2000) editado por Tom Hiney y Frank McShane (acaso los dos mejores biógrafos de Chandler). La traducción es mía, no del todo literal, pero lo más fiel posible tratando de reproducir, nunca exactamente, la música del original rimado.

Bien, dejemos hablar al poeta. Abrazos.



A woman’s way
Raymond Chandler
(Westminster Gazette, April 22, 1909)



Come with me, love,
Across the world,
Ere glory fades
And wings are furled,
And we will wander hand in hand
Like a boy and a girl in a playground land.

Stay with me love in the city’s murk,
Where the sun but dares
Shyly to lurk,
And we will watch life hand in hand,
Like a boy and a girl in a grown-up land.

Go from me, love,
If thou’lt not stay;
Follow thy bent,
‘Tis the better way.
And I will seem to hold thy hand,
Like a child in dreams of fairyland.

I must leave thee, love?
‘Tis I must go?
Then as thou wilt,
For thou must know.
Let me but think I hold thy hand,
I’ll roam content in any land.




El camino de una mujer


Ven, amor, conmigo,
recorramos el mundo,
antes de que la gloria se desvanezca
y se plieguen las alas,
y pasearemos cogidos de la mano
como un niño y una niña en el país de Jauja.

Quédate conmigo, amor, en la ciudad brumosa
donde el sol apenas osa
tímidamente infiltrarse,
y contemplaremos la vida cogidos de la mano
como un niño y una niña en el país de los padres.

Vete de mí, amor,
Si no deseas permanecer;
sigue tu inclinación,
es lo mejor que puedes hacer.
Y parecerá que yo sujeto tu mano
como un niño que sueña con el país de las Hadas.

¿Debo dejarte, amor?
¿Acaso debo irme?
Sea, entonces, como deseas,
porque tú debes saberlo.
Deja sólo que piense que sujeto tu mano,
por cualquier país vagaré contento.


1 comentario:

Iñaki Zaratiegui dijo...

Quizás sea la poesía la verdadera razón de ser, de las letras.
Un saludo.