

Como todas las casas, la casa de Neruda dice mucho de quien la habitó. A mí me enamoró su estudio, en lo más alto, asomado a una cristalera sobre la ciudad, como el puente de mando de un barco, con esa vista que recoge la fotografía. Nunca me gustó mucho Neruda como individuo, pero como poeta era portentoso. Qué difícil es saber decir tanto, con tan poco, como él sabía.
Camino de Valparaíso, me golpeó el cartel que anunciaba una residencia de ancianos de lujo: "Cuidamos de tus mayores para siempre". Guau. Me refiero, claro, al final: para siempre. También podrían haber dicho que garantizan ante notario que el abuelo no volverá a salir.
Y en un muro gris de Valparaíso, una pintada: "Las ilusiones son al alma lo que las alas a los pájaros: sin ellas, ni la una ni los otros pueden volar". Allí, hasta los pintadores de muros, mejores o peores, son poetas. Ejemplo típico de parida de turista. Salud a todos.
Postdata: Obama sigue con su Blackberry. Parece que manda y todo. Además no dice memeces y pide sacrificio. A ver si lo clonan y nos mandan aquí una de las copias. Y nos libramos de nuestros hueros conductores de la nada (en el gobierno y en la oposición).