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lunes, 5 de abril de 2010

La Lectora

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Y seguimos con El blog del inquisidor, "aunque no esté de moda en estos días", que diría Silvio Rodríguez.

Ya me perdonaréis, sobre todo la interesada, pero debía esto desde hace casi un año. En medio de mi caos domiciliario (vivir entre dos ciudades, aunque sean tan estimulantes como lo son las dos mías, es un poco complicado) había extraviado la foto que debía abrir esta entrada, y sin la que no tenía sentido hacerla.

La que veis en la imagen es una lectora. O mejor dicho, La Lectora. Ella fue, de todos los que aceptaron el reto lanzado a través de elmundo.es de escribir el fragmento de El blog del inquisidor que omitía la narradora del libro, la que hizo la propuesta que más me impresionó.

(Recordatorio para olvidadizos o desconocedores: en la página 237 de ese libro la narradora declara haber recibido de otro personaje un texto que se abstiene de transcribir; convertimos el libro en artefacto interactivo invitando a los lectores a que imaginaran ese texto).

La Lectora se llama Ana Ruiz Echauri (me autoriza tanto a dar su nombre como a poner la foto, que conste). Y para los que queráis ver lo que escribió (lo que naturalmente tendrá más gracia si habéis leído el libro, por lo menos hasta esa página), no tenéis más que seguir este enlace. También podréis leer allí otros dos textos que resultaron finalistas, y de los que son autores Miguel Aceytuno Comas y Salud García López. Ninguno de ellos tiene desperdicio, y cualquiera habría merecido ganar.

El pobre premio del concurso era un lote de libros y un almuerzo con el autor. Ana, tengo que decirlo, aceptó la escasez de la recompensa con una amabilidad exquisita, y ello nos permitió mantener un enriquecedor encuentro en el que tuve ocasión de aprender mucho de su inteligencia, su sutileza y su comprensiva visión de la vida. La foto inmortaliza el instante. Gracias por todo, Ana, y perdona este retraso casi indecente.

miércoles, 13 de enero de 2010

Autorretratos





En el fondo, todos los cuadros y todas las fotografías son autorretratos. Como todos los escritos, ya sean poéticos, narrativos o dramáticos, componen una suerte de material autobiográfico. Todos impregnamos lo que miramos o contamos de lo que somos. Todo lo que expresamos sobre algo, contiene tanto o más de nosotros que de ese algo.

Este domingo nevó con fuerza en Madrid. Lo que sigue no es lo que ocurrió, sino lo que yo vi, y miré. Puedo ponerlo aquí por haberlo hecho a través de mi teléfono móvil. Las calles estaban llenas de gente haciendo lo mismo. Esta nevada de Madrid será, probablemente, la más subjetivada de su historia. Una suma de autorretratos, de autorrelatos, de ficciones sesgadas en suma.

Aquí van los míos. Seguramente dicen más de mí que de Madrid, o de la nieve. Perdón. Prometo no volver a hacerlo.


Sol, en pleno asunto.



Caminando hacia la Plaza de Santa Ana.



Hombres trabajando (en primer término).



Borbón helado.


Seamos tópicos.


Todo se puede empeorar.


Descansando en el Paseo del Prado.


Simpatía por el perdedor


Abrazos a todos.