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jueves, 29 de agosto de 2013

The Faint-hearted Bolshevik







It happened fourteen years ago. I received a mysterious phone call. I heard on the line a female voice with a strong accent, although she spoke very correct Spanish. She told me her name was Liudmila Sinianskaia, and added she was a Russian translator –the translator of Julio Cortázar among other classic writers in my language. She had read my novel La flaqueza del bolchevique, she said, and had found it a remarkable piece of literature that deserved to be offered to Russian readers, and not only for its –slight, actually– connection with Russian History. She told me she had already translated it, and had offered it to the prestigious Russian literary magazine Novy Mir, whose editors had agreed to publish it. She asked for my permission, offering me the sum of 100 dollars for the translation rights. It was all the magazine could afford, she apologized, and could not be transferred to my bank account due to legal restrictions to foreign payments in Russia. She would take the money with her in cash in her next journey to Spain, she assured.

I was astonished.

Notwithstanding my astonishment, I said yes. It was my first translation into a foreign language, and it was already done. It was also flattering to me that the misadventures of my poor Bolshevik (in fact, a Madrid-based investment banker in his thirties, who pretended to be some sort of revolutionary in order to impress a 15-year teenage girl) could be read by people from the country where real Bolsheviks emerged. I checked the information about the magazine, and it was indeed (it is, still) a reference in Russian culture, famous for having published, among others, the works of Solzhenitsyn. I never expected to receive the money, and this was not at all my reason for agreeing on the publication.

Nonetheless, I was paid, exactly as promised. Some months later, my phone rang again. The Russian translator was in Madrid. She had taken with her from Russia two copies of the magazine and the 100 dollars they owed me. This is how I finally met this impressive and really wise woman, who happened to be my first translator. The book, after keeping in Novy Mir its original title (Slabina Bolshevika, in Russian), was published four years later by the Russian publishing house Symposium with the title The Bolshevik Syndrome.



























Fourteen years after, the same novel opens a new way for me. In this case, the way that leads to readers in English. I have had conversations with American and British publishers and translators along this time with regard to some of my more than twenty novels, but they never ended in the practical result of having one of them published. Why, I have some ideas that perhaps this is neither the place nor the moment to deploy. Some of the translators even translated entire stories, as did John Holland, thanks to whom I was able to offer one of them in my webpage.

But it had to be again the Bolshevik who found the hole in the wall. Thanks to a brave new publishing house, Hispabooks, I may present today the English translation of La flaqueza del bolchevique, a title for which the two excellent translators, Nick Caistor and Isabelle Kaufeler, have found a beautiful English equivalent: The Faint-hearted Bolshevik. The cover opens this post and you can find more information about the book, including purchasing instructions and its first chapter, by following this link.

I am really happy with this edition, not only for being the first of one of my books in English, a language I have often enjoyed as a reader, but because of the imaginative and subtle exercise of translation made by Nick and Isabelle, who have captured the poetry that lies beyond the cynical narrative of this poor loser disguised as a winner, who lives in a world where everything has been ruined except the instinct that makes him recognize (and love) beauty and kindness.




I’d like to thank my editors, Gregorio Doval and Ana Pérez Galván, for their trust in my work and the exquisite efforts they devote to their job. Furthermore, they have proved to have good eye: their two first bets are two authors, José Ovejero and myself, who were awarded shortly after the signing of the contract the two most important literary prizes in Spain (Planeta and Alfaguara)

Let me share with you an excerpt of this beautiful translation. I hope it will invite you to read the rest of the book:

They will sentence me one day, I suppose, and it’s possible that when I resign myself to deserving it I’ll find peace. She will come at night, when I am expecting the arrival of the nightmare my faults have earned me, and suddenly she will be the happy, mysterious Rosana of our first meeting, brushing the fringe off my forehead while her pupils dilate and flood her blue gaze. She will smile and she will say my real name, the one I always hid from her, and so, in the end, the filthy Bolshevik will know that the young Grand Duchess has pardoned him.

All the best.

miércoles, 27 de febrero de 2013

El hombre que destruía las ilusiones de los niños



El pasado día 15 salía a la venta en ebook el que por ahora es mi último libro publicado: se llama El hombre que destruía las ilusiones de los niños, y es una recopilación de relatos de corte apocalíptico, en el más amplio y genuino sentido (el de revelación). Contiene 21 cuentos escritos a lo largo de los últimos 24 años, que ven la luz gracias a Ediciones Tagus y dentro de su muy interesante apuesta por los libros en formato electrónico.




En algunos medios se lo presentó como un libro de relatos de juventud... No es exactamente así. Hay, es cierto, cuatro relatos que datan de finales de los 80 y principios de los 90, y por tanto de mis primeros afanes como narrador. Decidí incluirlos porque contienen los primeros esbozos de la idea que vertebra el libro, y que así como quien no quiere la cosa ha ido inspirándome narraciones de tono diverso a lo largo de estas dos décadas. Esta idea puedo resumirla más o menos así: hay momentos en la vida en que una verdad oscura se nos revela; y aunque a primera vista ese descubrimiento nos parezca incómodo, o adverso, o incluso terrible, en esa conciencia de la oscuridad que arrastrábamos sin saberlo encontramos una luz que ilumina nuestra percepción de las cosas y, en algún caso, nos hace mejores.

En la colección hay relatos alegóricos, policiales, humorísticos, de ciencia-ficción. Incluso alguna que otra historia de amor.

Como muestra, un trozo de uno de los relatos que es ejemplo a la vez criminal y de humor negro, Lo que tiene ser buena persona:


De modo que la maté. No lo he negado nunca y no lo voy a hacer ahora. La maté con pleno conocimiento, y con un convencimiento no menos pleno también. Sé que infringí la ley, pero hice lo que juzgué que era mejor ante mi conciencia. Y de la mejor manera posible, además. Es probable que sintiera algo cuando le descargué en la nuca la corriente de 15 000 voltios, pero en todo caso debió de ser una sensación muy breve. Y estaba completamente inconsciente cuando le seccioné la yugular. La vida se le derramó sobre las baldosas plácida y suavemente. No creo que ella, de haber sido la situación inversa, se hubiera tomado tantas molestias para paliar mi sufrimiento. Hay algo más que me gustaría decir. La acusación me pide una indemnización en concepto de responsabilidad civil, por los daños morales derivados del delito. Así como acepto la prisión, rechazo enérgicamente este concepto. Les he librado de ella. No debería cobrárseme nada por ello. Soy yo el que debería cobrarles, pero se lo perdono. Es lo que tiene ser buena persona.

Y para compensar, un fragmento de uno de los relatos amorosos, Habitación 311:


Al recordarla así, deshaciendo el recogido de su pelo, esta noche que estoy solo y entre estas paredes, siento una punzada de nostalgia. En realidad sólo cuenta eso, esos instantes, sucedan donde sucedan, en que alguien se suelta el pelo para ti, y ya hace tiempo que no recibo ese regalo. Recapitulando todo, veo que ella tenía razón. E imagino los matrimonios que en esta habitación habrán empezado y concluido, los niños engendrados, las pasiones desatadas y consumidas, los hombres que se habrán hecho y acabado sobre esa cama grande que me espera muda. Pero, sobre todo, la recuerdo a ella. Recuerdo aquella noche, aquella piel, aquella voz en sus susurros y en sus gritos, aquella risa, aquellas lágrimas con las que ungí mis labios. Hace años que ella cumplió su plan, y esta noche su cuerpo ya no duerme en ninguna habitación de hotel de ninguna ciudad del mundo. Por eso, esta noche, para conmemorarla, quise que el mío reposara aquí. En la habitación 311. Donde una vez mi vida fue mía.


Espero que lo disfrutéis. Lo podéis comprar aquí. Sólo son 4,99 eurillos y no lleva DRM. Sigo haciendo lo que puedo, por encontrar el equilibrio entre facilitar la cultura en condiciones asequibles ( y respetuosas para el consumidor) y tratar de hacer de la escritura una forma digna de ganarse la vida.

Abrazos.

jueves, 24 de enero de 2013

Libros baratos... o gratis





Tengo una excelente noticia: los tres títulos de la Trilogía de Getafe y Los amores lunáticos ya están disponibles en ebook. Cada título puede adquirirse desde 3,79 euros y, si alguien quiere la trilogía completa (Algún día cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de París), se la lleva por 7,59 euros, esto es, 2,53 por libro. Más información, y enlaces de compra, aquí.




Si alguien me dice que le resultan demasiado caros, y que es menester piratearlos, pues vale, pues muy bien, pero que me permita que no me lo crea. Que sospeche que tiene otros motivos. O ninguno.




En papel, siguiendo por la senda de tirar los precios, tenéis ya en librerías una edición de El alquimista impaciente por sólo 5,95 euros. Menos de la tercera parte de lo que cuesta la edición original. Y puede guardarse en la estantería, subrayarse, prestarse. Hasta calzar algo con él.




Pero aún hay más. Quien quiera este otro libro impreso, en papel, por la patilla y en su casa, puede hacerse con él fácilmente. Se trata del último que he publicado, por gentileza y con la colaboración de la Clínica Universidad de Navarra. Todo suena, se titula, y la portada es la que veis más arriba. Una aleccionadora historia de superación, y puedo calificarla así porque no la he inventado: me la contó su protagonista, Anuca Aísa, y yo me limité a escribirla lo mejor que supe. Quien esté interesado, no tiene más que pedir el libro a noticiascun@unav.es y se lo harán llegar sin coste.




Y para completar el pack de lectura anticrisis, otro ebook gratuito. Lo tenéis disponible en epubgratis, con mi permiso y autorización, que amablemente me pidió quien lo editó a partir de los textos que también podéis encontrar en mi web. El título, Zona desdinerizada, está tomado de ese apartado de la web, donde recojo multitud de textos, incluidas cuatro historias de Bevilacqua.

Los demás que se ofrecen en epubgratis son ilegítimos, es decir, no cuentan con mi permiso. El que le dé algún valor a esto, obrará en consecuencia. Los que no, también lo harán, a su modo.

Yo sigo cumpliendo con mi parte, ofreciendo todo lo que puedo lo más asequible que puedo.

Abrazos.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Mezki, ladrón (del esfuerzo ajeno). Y una rectificación.





Lo que veis es una captura de pantalla de la web epubgratis.me de esta misma mañana. Como atestigua, y podéis probar pinchando este enlace, un ciudadano que se hace llamar Mezki ha copiado sin permiso algo que no es suyo y lo difunde desde 8 servidores a todo el que encuentre la página en Google, es decir, potencialmente a todo el mundo. También se jacta de su rapidez y se autotitula como monstruo.

Hasta el momento de la captura, apenas unas pocas horas después de colgar el epub, 1.000 personas habían visitado la página. No lo digo yo, lo dice el propio contador de epubgratis.me. Se ve en la foto.

Con esta misma web ya he tenido un par de intercambios. Aquí y aquí los veréis. En ella está colgado, con mi permiso y bendición, un voluminoso ebook que recoge un millar de páginas de escritos. Se llama Zona desdinerizada y recoge todos los textos que ofrezco en mi web. No sólo nunca he protestado por ello, sino que lo he agradecido públicamente, y vuelvo a hacerlo.

Pero Mezki no pidió permiso.

Mezki, por sí y ante sí, se otorgó la autorización para hacer suyo, copiándolo y difundiéndolo urbi et orbi, lo que salió de la imaginación y el trabajo de otro. Para ser más exactos, de quince años de trabajo e imaginación de otro, porque ése es el tiempo que llevo trabajando en los personajes que protagonizan esa novela. Mezki, en suma, no es, o no sólo, un monstruo, como él mismo dice, sino un ladrón del esfuerzo ajeno.

Uno supone que Mezki (¿abreviatura de Mezkino quizá?) no recibió una educación que le enseñara a valorar eso, el esfuerzo ajeno. Tampoco le enseñaron a disponer sólo de lo suyo, y no de lo de otros. Seguramente ni le enseñaron lógica, porque a lo mejor hasta piensa que lo que ha hecho es una "copia privada" que autoriza la ley. Tan privada que este que escribe, que ni sabe quién Mezki es ni tiene el menor interés en saberlo, ha podido acceder a ella para comprobar que en efecto es su libro completo, y que para leerlo hay que ver siempre alguna publicidad (es decir, darle negocio a alguien que a lo mejor no es Mezki, pero seguro que tampoco es ningún indigente, sino una empresa que bien se lucra con toda esta circulación).

Pero en fin, dejemos a Mezki, que probablemente ya no tiene remedio. Es lo que pasa con la educación, o se recibe a tiempo, o ya es difícil subsanarlo.

La cuestión es qué se puede hacer. Veamos.

Calculando a bulto, y suponiendo que sólo un tercio de los visitantes hubieran descargado el libro, 300 ebooks descargados sin pagar y sin permiso (hasta el momento) suponen para el que suscribe un perjuicio de entre 200 y 300 euros que podría haber percibido por su trabajo (del que otros van a servirse, luego algo vale) si en lugar de haberse copiado clandestinamente se hubieran comprado. No es baladí recordar que este título puede adquirirse con pleno consentimiento de su autor por 5,99 euros en solitario o por 2,49 euros dentro de un pack de seis títulos, lo que no me parecen precisamente precios prohibitivos para quien esté interesado en un libro que puede proporcionar unas 20 horas de entretenimiento.

Aquí el autor tiene dos alternativas. Emprender una acción penal contra Mezki y el webmaster de epubsgratis.me. Pero, entre otros problemas, se encontrará con que el Código penal español castiga estas conductas sólo si hay ánimo de lucro, lo que los jueces tienden a interpretar restrictivamente (es una ley penal, in dubio pro reo), exigiendo que se pruebe un pago directo por la descarga que aquí no hay (aunque la presencia de publicidad en el proceso pruebe la rentabilidad de todo el cotarro, globalmente considerado).

Descartado lo anterior, siempre se puede emprender una acción civil por el perjuicio causado por la vulneración del derecho de propiedad intelectual. No es difícil que esa acción prospere (dudosamente es privada la copia, por lo que su ilegitimidad civil es manifiesta). Pero el proceso, entre instancia y recursos, llevará varios años, aparte de unas costas (abogado, procurador, etc.) que superarán con mucho los 300 euros y que cabe presumir que Mezki y sus cómplices nunca abonarán. Se declararán insolventes, por uno cualquiera de los muchos subterfugios que lo permiten ante los tribunales españoles. Quien litigó lo sabe.

En resumen, que el titular de propiedad intelectual está indefenso, y cuando lo plantea, se le dice que es que es imposible protegerle. Seguramente porque su propiedad no es de las que sí valen y sí se protegen, pase lo que pase y cueste lo que cueste. Nadie le dice a Emilio Botín que su propiedad no se puede proteger. (O a Alfredo Sáenz, a quien ha habido que protegerle algo más que su propiedad). Cuando alguien roba un banco, la policía le persigue. Aquí, pura y simplemente, no hay gobierno, ni policía, ni nada.

La selva en estado puro.

Habrá quien piense que Mezki es un bandido romántico, un Robin Hood, o un bandolero generoso de la mitología patria. Pero si ese héroe romántico existiera, no iría a robarle su trabajo a un trabajador que sólo vive de su esfuerzo. Iría por Botín, por ejemplo. Igual que los bandidos de Sierra Morena, dicho sea de paso, no solían robar al marqués (que siempre salía bien protegido), sino al agricultor que iba a vender al mercado el fruto de su sudor. Porque el héroe romántico no lo es tanto: mete mano donde no se la juega, donde se puede y es fácil. Y encima, embozado.

Parece que va a haber un nuevo gobierno pronto. Y alguien, ministro o secretario de estado, que tendrá que ocuparse de esto. Le desafío públicamente a que diga, a la mayor brevedad, qué piensa hacer con este asunto, si es que piensa hacer algo. Éste es el principal motivo de exponer aquí, pública y detalladamente, esta historia de Mezki que no es más que una de tantas.

Y un último desafío para Mezki, ladrón del esfuerzo ajeno. Yo aquí estoy, hablándole con mi cara y mi nombre. Si lo que hace es tan legal, tan legítimo, tan útil a la comunidad y tan benéfico, que no sea vergonzoso, que se muestre con orgullo y me conteste con su nombre y sus dos apellidos. Y que ponga su foto de ahora, no la de ese niño que tiene en su perfil, y cuya imagen, por respeto a la infancia, no voy a poner aquí.

Porque a ese niño, como ocurre con todos los niños, ninguna cuenta puede pedírsele, al angelito, del adulto en que se ha convertido.

Abrazos.

Postdata del 27/11. Un día después, el libro copiado sin permiso ya lleva 1.800 visitas. Los que hacen la página también han considerado oportuno comentar esta entrada. Yo no pretendo polemizar con ellos, así que si queréis leer lo que dicen, lo tenéis aquí. Creo que el tono y talante de algunos comentarios, frente a alguien que es el perjudicado por su acción, y que no empezó esto ni mucho menos, hablan por sí solos. Aclaro que no me dirijo a epubgratis.me, o no preferentemente. Si sigo lo que hacen es porque me parece que es una página de descargas de las más profesionalizadas y porque en ella, junto a comportamientos que no puedo aprobar (y disipo las dudas de algún malévolo, no me bajo nada de lo que se cuelga con arreglo a ellos), también hay comportamientos éticos, que me permiten establecer una comparación y promover una reflexión que, como indica José Luis Benavente en su blog Lector-e, es ante todo pedagógica, o más bien de análisis razonado de un fenómeno. Uno de esos comportamientos éticos es el de quien subió mi ebook Zona desdinerizada, cuyo nick es Adruki, y que aun teniendo el permiso concedido desde mi propia web, se me dirigió y lo obtuvo expresamente, tras someterme su trabajo. Eso es de chapó, y es también epubgratis.me. Mi entrada iba hacia el señor Mezki, que no hizo nada de eso, y al que ahora alguno de sus cofrades me impone el deber de ser yo quien le pida (¿por favor?, ¿en una instancia con póliza presentada dónde?) que retire el libro que nunca debió colgar. Perdonadme pero como se decía antes, pa mear y no echar gota.

Adruki o Mezki. That is the question.

Más abrazos.

Post-postdata del 27/11 por la tarde: Tras un debate interno entre los que hacen epubgratis.me, han decidido, lo que les honra, retirar el libro, por lo que el enlace de arriba, que funcionó durante dos días, y usaron 2.000 personas, ha dejado de estar operativo. Lo ha retirado el propio Mezki, alentado por otros, y tras declarar que nunca me leyó avisa que nunca colgará ni leerá nada mío. Bueno, creo que podré seguir viviendo, como viví hasta ahora sin su lectura, y espero que tanto él como otros hayan entendido que hay cosas que no se deben hacer, aunque sean impunes, que era de lo que se trataba. Les reconozco (cosa que otros no tienen) la capacidad y la dignidad de rectificar, y me disculpo por si fui o soné innecesariamente acre. Simplemente traté de ser contundente y de llamar a las cosas por su nombre, por feo que resulte, que a veces nos perdemos en eufemismos. A ver si la próxima vez alguien piensa que no hay que esperar a que aquel a quien perjudicas te diga que le estás perjudicando para no perjudicarle, y mucho menos imponerle la carga de decírtelo, de tal o cual manera. Si lo he logrado, me daré por satisfecho.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

México lindo






Para esto sirve darse prisa en hacer los ebooks y ponerlos a buen precio. Lo que veis arriba es una captura de hoy de la web de Gandhi, la gran librería (online y offline) mexicana.

El océano ya no nos separa. Viva México.

Abrazos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Armados y peligrosos





Aquí están ya. Desde hoy, 20 de septiembre, en las librerías. Lo que abre esta entrada es la parte posterior del libro. La portada ya la puse hace unas semanas, pero la reitero:




En esa entrada de hace unas semanas explico con cierto detalle lo que es Niños feroces.

No hay mucho más que añadir. O sí, que ya ha recibido estas apreciaciones por parte de la crítica:

"Soy incapaz de explicar por qué ocurre, pero Niños feroces se lee con el interés de las buenas historias, con curiosidad por entrar en el fondo complicado de tipos humanos ricos y diversos, por saber la trama enrevesada de pasiones que han tejido la historia española y universal penúltimas y por asomarnos a los horrores (y alguna grandeza) de nuestra especie (...) Estamos ante una novela (...) que suma a su amenidad una propuesta abierta al lector para que reflexione sobre el encallecido misterio que llamamos vida. En ella se percibe además la ambición de los grandes escritores por forzar sus posibilidades y conseguir un artefacto complejo en la forma, denso de pensamiento, lúcido en su alcance moral a la vez que narrativamente muy comunicativo".

Santos Sanz Villanueva, El Cultural.


"Silva logra forzar los límites de la novela como género, adentrándose en la originalidad de la crónica minuciosa y matizada de los terribles hechos de un pasado no tan lejano. Esos "niños" airados y armados que son el el fondo los adultos soldados, y que dan título al libro, suponen el fin de la inocencia, la muerte de la ingenuidad, arrastrados por un vendaval bélico. Una emocionante novela de aventuras, logrado relato moral, con buena ambientación y documentación histórica, acierto pleno en el perfilado de personajes, absorbente ritmo y una conseguida objetividad conformarían los caracteres de este libro".

La Razón

Si queréis leer las reseñas enteras, podéis ir a El Cultural y a La Razón. Así podréis ver que la primera, pese a ser globalmente elogiosa, contiene un par de reservas formales que, con todos mis respetos al crítico, que me consta que es honrado y de fuste, no comparto. Pero eso es la sana subjetividad humana. A ambos les agradezco su atención y sus palabras.

Tengo un par de noticias más que dar sobre esta novela. Quienes vayáis a comprarla a La Casa del Libro, que ha decidido hacerle una promoción especial, recibiréis esto de regalo:




El contenido, valga lo que valga, ya estaba en ebook, pero después de sostenerlo en las manos aseguro que el objeto físico, producido para esta ocasión (única), es de una inusual belleza. O eso me parece a mí, que quizá no soy muy ecuánime.

Y por último: Niños feroces está ya disponible, desde el primer día, en todas las tiendas electrónicas habituales, en formato ebook. Por 9,99 €. Redondeando, la mitad de precio que el libro físico, y bastante por debajo del promedio de precio de mi editor para las novedades en ebook (y prometo hacer para bajarlo más lo antes posible).

Eso sí, quienes compréis el ebook en vez de la edición en papel dejaréis pasar un objeto valioso, por culpa de dos atroces erratas cuya corrección llegó tarde a la imprenta:

- Página 131: una espantosa "hoquedad" con H de horror, que se coló en la fotocomposición.

- Página 298: en la primera línea falta la expresión "la Orden Negra", antes del verbo "trataba". Su falta hace creer al lector que la división SS Hitlerjugend combatió en Rusia, lo que es inexacto. Tuvo su bautismo de fuego en Normandía en junio de 1944.

En el ebook y en ediciones ulteriores ya aparecen corregidos ambos deslices, así que, bibliófilos (si queda alguno), no dejéis escapar esta primera edición, para escarnio del autor.

Anécdotas aparte, me alegra que el libro esté ya aquí. Espero que lo disfrutéis y quiero expresar mi agradecimiento a todas las personas que han contribuido a que estos niños feroces lleguen (pese a esas dos pequeñas taras, que sólo nos angustian a los maniáticos) tan guapos y tan bien peinados a las mesas y los estantes de las librerías.

Abrazos.

martes, 6 de septiembre de 2011

Así, sí (pero no)





Quizá recordéis, quienes tengáis la reprobable costumbre de mirar este blog, el rifirrafe con un sitio de descargas llamado epubgratis.es

He de reconocer que el resultado de esa escaramuza no fue del todo insatisfactorio. Los administradores del sitio reconocieron que era dudosamente legítimo copiar sin permiso y ofrecer un libro electrónico que el autor facilitaba legalmente a precio asequible, y se abstuvieron de hacerlo. Ítem más, se ofrecieron para digitalizar en formato epub los textos que ofrecía gratuitamente en mi web en régimen de copyleft. Y lo han hecho. Los encontraréis aquí (si no se cae el enlace, que parece que les pasa con frecuencia, sobre todo a final de mes, por exceder el ancho de banda de su servidor).

Así, sí. Quiero decir. Esto, sí. Esto sí que me parece altruismo, sana interacción cooperativa entre lectores (y entre lectores y autores). El autor otorga los permisos sobre su obra, y los lectores los aprovechan para mejorar la forma de servirla. Chapeau. Y de paso, gracias a Adruki, que es quien ha hecho la edición electrónica, desinteresadamente.

Lo que me impide saludar con entusiasmo completo la existencia de epubsgratis.es es que en estos momentos están ofreciendo en epub libros cuyos autores me consta que no les han autorizado a hacerlo. No les niego el derecho a protestar por el hecho de que esos libros se vendan a precios que reputan irrazonables. Y hasta les respaldo en esa protesta. Pero dar el paso de apropiárselos es algo que sigo sin ver. Es mi opinión, que reitero.

Abrazos.

P.S.: Por cierto, entre otras muchas cosas, en el epub de marras encontraréis la entrevista completa a Robe Iniesta (sin los cortes que por razones de espacio debí hacerle para su publicación en Rolling Stone) y el último caso de Bevilacqua, aún inédito en libro de papel.

domingo, 28 de agosto de 2011

América







El paso lo empezamos a dar hace unos meses, con la digitalización de 20 títulos. Ahora puedo confirmar que ya funciona de forma significativa.

El océano, bendito sea, ha dejado de existir.

Para quien esté interesado, pongo a continuación la lista de librerías virtuales latinoamericanas donde ya se pueden comprar los libros del que suscribe. Los adictos al papel seguirán sufriendo la penosa distribución de los libros en español fuera de su país de origen, pero quienes se conformen o consuelen con el contenido ya no tienen trabas. Pueden adquirirlos. Al menos aquí:


Chile

Buscalibros:
www.buscalibros.cl


Argentina

Movistar:

https://ebooks.movistar.com.ar/

Bajalibros:
http://www.bajalibros.com/

Librería Paidós:
libreriapaidos.com

Librería Santa Fe:
lsf.com.ar

La Boutique del Libro:

laboutiquedellibro.com.ar


México

Gandhi:
http://www.gandhi.com.mx/


Colombia

Librería de la U:

Librería Norma:
Librería Nacional:

Tened en cuenta, eso sí, que algunos enlaces no funcionan desde España, sólo desde el país en cuestión.

Abrazos a todos, y en especial a los que lo leéis desde el otro hemisferio.


sábado, 9 de julio de 2011

¿Estilo?





Lo que veis arriba es una captura de un lugar que se llama "ePUB" y que se subtitula "eBooks con estilo". Se han molestado en reservar un dominio y todo, http://epubgratis.es y pagarlo, naturalmente, porque si no, no dispondrían de él. Ofrece, o va a ofrecer, no se sabe bien, un libro de este servidor sin ningún derecho y sin haber pedido permiso a su legítimo titular.

El libro en cuestión está disponible, en copia autorizada, legítima y revisada por el autor, a 3,79 euros. Entre otros muchos sitios, aquí.

Y me pregunto. ¿Esto es lo que hoy se entiende por estilo? A los clientes de ePUB, sólo les pido que hagan un sencillo ejercicio. Si les interesa leer este libro y no tienen 3,79 euros, bájenselo. Si les interesa leer este libro y tienen 3,79 euros, reflexionen por un instante sobre lo que representa la noción de estilo según su conciencia. Y hagan lo que crean oportuno.

Confío en que no todos decidan alimentar el negocio de ePUB, sea cual sea. A ver si esto empieza a parecer un país coherente con sus proclamas, o si la indignación no es más, para algunos, que una manera de embozar su capricho. De qué sirve reclamar cambios si a quienes los afrontan y asumen el coste de hacerlos se les desprecia de esta forma.

Abrazos.


Postdata del 11/7/11: Pido leer primero, creo que merece la pena, los comentarios suscitados por este post. Y he aquí mi recapitulación sobre ellos:


Gracias a todos, esté de acuerdo o no con vosotros (y con algunos, desde luego, estoy muy en desacuerdo) por vuestra contribución a este debate. Era lo que pretendía el post, mover a la reflexión y a pronunciarse. Y me alegra ver que los pronunciamientos son diversos, incluso entre los que a priori estarían en el mismo lado. Así es como progresa el conocimiento. Confrontando y cuestionando.

Una aclaración: no he de disculparme porque, al contrario de lo que se ha hecho conmigo, yo no he calificado (y por tanto no he descalificado) a ninguna persona. Sólo he señalado conductas, y en algún caso las he analizado y he manifestado mi desacuerdo con ellas.

Por ejemplo, que se imponga a alguien una acción o un determinado foro para pronunciarse, cuando no es uno el que ha empezado el conflicto (la portada de mi libro salió en epubsgratis antes de que epubsgratis saliera aquí).

O que en lugar de crear algo propio uno decida comparecer ante los demás llevando bajo el brazo lo creado por otro y sin pedirle permiso: acto para el que el uso del verbo parasitar no es más que objetivamente descriptivo. Acción de apoderarse de algo de otro al margen de su voluntad (si hubiera consentimiento y reciprocidad ya no sería sería un acto parasitario, sino simbiótico).

O que se exija a alguien estar agradecido porque se le haga publicidad contra su voluntad y de un modo que estima pernicioso para sus intereses (con todos mis respetos para Darkwood, que bien puede ser una persona excelente, este razonamiento me sigue pareciendo altamente extravagante).

Como veis, conductas, descripciones y discrepancias razonadas sobre ellas. Ni una sola descalificación personal. Soy muy poco agresivo, incluso cuando se me agrede, como puede observarse en algunos de los comentarios a este post y en otros que hay en el foro de epubsgratis.

Allí se me achaca prepotencia, por ejemplo, algo en lo que tampoco me parece que me distinga (y conozco a algún creador realmente prepotente, que nunca bajaría a estas arenas). Otra cosa es que si uno comete una falta gramatical en un debate en el que se recurre a la mordacidad, señalarla sea un arma dialéctica admisible: para mí lo es, el desaliño gramatical es una muestra del desaliño del razonamiento.

Alguno me dice que es ahora cuando digo que no tengo inconveniente en que me piratee quien no tenga recursos. Relea por favor el post:

"Si les interesa leer este libro y no tienen 3,79 euros, bájenselo."

Ahí está la frase desde antes de la bronca. Pero claro, para encontrarla hay que leer lo que dice el de enfrente, y no sólo lo que escribe uno.

Por otra parte alguien ironiza con que en las bibliotecas públicas no te piden la nómina. Claro que te la piden, indirectamente. Sólo tienen dos ejemplares de ese libro que todos quieren leer, por lo que hay que hacer cola, a veces durante meses. El que quiere leer un libro y tiene buena nómina, no hace cola para leerlo de la biblioteca. Lo compra.

Una cuestión legal: nadie haga afirmaciones taxativas sobre lo que es legal o ilegal en España. Las sentencias que se invocan son de tribunales inferiores y en asuntos penales. Eso no sienta jurisprudencia, desde luego no lo hace en el propio ámbito penal, pero menos aún en el civil. Si la copia difundida a través de Internet es lícita o ilícita lo establecerá, en su día, la sala 1ª del Tribunal Supremo, que es el único que fija jurisprudencia civil en nuestro derecho (y que me disculpen, pero me pasé cinco años en la facultad y 10 ejerciendo la abogacía, así que de esto sé más que algunos). Hasta entonces, todo son interpretaciones. Y sinceramente, si alguien le plantea el asunto en condiciones, me cuesta imaginar que el Tribunal Supremo sentencie que es privada una copia que se difunde a través de un medio público universal como es Internet. Ya lo veremos.

Lo del ánimo de lucro va por otro lado: es para decidir si hay delito o no, y como en el ámbito penal los jueces son restrictivos, lo están siendo al exigir un lucro dinerario directo (lo que es discutible, hay más formas de lucro que el lucro dinerario, y el lucro en especie no deja de serlo). Pero que algo no sea delito no quiere decir que sea legal. O que no genere responsabilidad (civil, es decir, patrimonial). Otra cosa es que ésta se exija. Pero puede empezar a exigirse en cualquier momento. Alguien hará de conejillo de Indias, y como no me parecen los peores, espero que no sean los administradores de epubsgratis.

Pero en fin, seamos positivos. Espero que con esta confrontación de argumentos alguien se haya tomado un rato para pensar. Celebro poder decir que una maquetadora de epubsgratis lo ha hecho y se me ha dirigido para ofrecerse a maquetar textos de los que desde hace 10 años comparto voluntaria y gratuitamente. Dice que esos son los únicos míos que piensa maquetar. Y por supuesto, voy a autorizarla. Será lo siguiente que haga tras terminar de escribir esta recapitulación.

Salud a todos.

miércoles, 29 de junio de 2011

Internet y yo (Help me, Walter Benjamin!)





Hay cosas de Internet que me encantan. Y quien me conoce un poco sabe que esto no es de ayer. Llevo quince años aquí, y enredando todo lo que me dejan mis múltiples trabajos. Pero otras cosas de Internet, las detesto. Por ejemplo, las afirmaciones contundentes y/o insultantes que se permite hacer cualquier desinformado. Se me podrá objetar que esto no es nuevo, que Internet es un espacio más en el que florece la condición humana de siempre. Pero antes de Internet a ese desinformado lo leían y creían (con suerte) su familia y amigos. Ahora llega a cualquiera, y cualquiera se puede creer sus errores, que terminan por ser falsedades. Y eso tiene un punto que cuesta soportar, cuando te afecta. Aunque estoy en ello.

Ayer se publicó en El Mundo una entrevista a cuatro personas: Miguel Bosé, Gonzo Suárez, Agustín Díaz-Yanes y un servidor. Como es lógico, el periodista puso de titular una frase del famoso, que es Bosé. Una frase poco afortunada, por varias razones. Y a partir de ahí, se inició la reacción/linchamiento, que por supuesto me abarcó. Contaba con ello, es el precio de exponerte a dar tu opinión cuando no es convencional o neutra. Pero necesito puntualizar tres cosas:

1. No comparto en absoluto, es más, me parece de todo punto inoportuna, la aserción del cantante al llamar catetos a los habitantes de este país. Cierto es que yo, como recoge el periodista, aunque no en la exactitud absoluta de lo que dije, hice una alusión a la incultura ancestral de los españoles. Pero eso es un hecho contrastado (tasas de analfabetismo del 75% hace poco más de un siglo, índices de abandono escolar muy superiores a los de nuestro entorno). Lo otro es un insulto gratuito y no aporta nada.

2. Me revienta que me rebatan diciendo que mis libros son malos (pues no los lea, no era ésa la cuestión, seguramente a mí tampoco me gustarían los suyos, si los escribiera) y sobre todo que no se pueden conseguir por lo legal. Ejemplo de afirmación categórica sobre lo que se desconoce. Basta con entrar en cualquier tienda, para ver que puede llevárselos a un precio que para algunos títulos es de poco más de dos euros, pero al "informado" opinador que mete ese cazo, y a quien quiera secundarlo, le remito a la noticia, de hace cuatro meses.

3. En una entrevista el periodista recoge sólo lo que le cabe o lo que le interesa de lo que uno dice. Para expresar de veras lo que quieres están tus textos, los que tú escribes. Y nadie podrá acusarme de ser vago a ese respecto. Remito al interesado a éste (también disponible en catalán, aquí), y me permito transcribir a continuación el que publiqué en La Vanguardia el pasado miércoles día 22, pero en papel, y que no he visto en digital. Entre otras cosas, recurro a un pensador de verdad, de los de antes, de los que no opinaban con lo primero que habían leído, y habían leído bastante más y mejor que los opinadores de ahora, y además no habían perdido el hábito de pensar cuestiones complejas: Walter Benjamin. Gonzo Suárez me dijo que escribir en estos días tales cosas era perder el tiempo. Espero que se equivoque.





La obra de arte en la era de su reproducibilidad digital


“El acrecentamiento sorprendente de nuestros medios, la flexibilidad y la precisión que éstos alcanzan, las ideas y costumbres que introducen, nos aseguran cambios próximos y profundos en la antigua industria de lo Bello”. Con estas palabras de Paul Valéry se abre el opúsculo La obra de arte en la era de su reproducibilidad técnica, del pensador berlinés Walter Benjamin. El texto es de 1936, y tanto en su cita inicial como en muchas de sus ideas resulta esclarecedor para meditar sobre la revolución digital: la última y más poderosa forma de reproducibilidad técnica de la obra artística, cuyo impacto sustancial sólo desde la miopía, aunada a la imprudencia, puede desdeñarse.

La reproducción técnica de la obra de arte, viene a decir Benjamin, la sustrae a su función ritual y minoritaria, para ponerla a disposición de la masa o el público. Con ello, nos dice, “se trastorna la función íntegra del arte”. El público pasa a ser el decisor que impone su veredicto. Y como advierte Benjamin: “El público es un examinador, pero un examinador que se dispersa”. Lo que, bajo ropajes de benéfica democratización, puede tener efectos adversos. En 1936 están en su apogeo los fascismos y totalitarismos, que, para mejor catalizar la voluntad de las masas, fijan también códigos de expresión cultural y artística.

En el cine, la música y ahora la literatura, tres campos del arte que además lo son de comunicación de masas, la digitalización, como estadio definitivo, instantáneo y universal de su reproducción técnica, ha producido una revolución irreversible, con dos consecuencias inmediatas: 1. La necesidad de cambiar el modelo de industria cultural vigente hasta la fecha, basado en otra realidad económica y física; y 2. La urgencia, puesto que los humanos, como animales sociales defectuosos, precisamos de reglas para no abusar los unos de los otros, de revisar la legislación destinada a procurar un devenir justo, legítimo y socialmente provechoso del nuevo espacio comunitario y económico que surge en torno al objeto cultural en soporte digital.

Lo primero, la adaptación industrial, aún está en mantillas. La industria debe esforzarse más en crear un escenario de oferta que permita la casación con una demanda verosímil. La fijación de precios disuasorios y otras barreras, para defender la versión analógica del producto, es un error que sólo conduce al surgimiento y desarrollo de un mercado irregular, en beneficio de agentes de tipo parasitario. La pertinente defensa del soporte analógico (cuando tiene, por ejemplo, un valor cultural y social como los que representa el libro), no está en el frente digital, donde con esa estrategia se pierden ambas batallas. Es una empresa autónoma, que merecería reflexión aparte.

En cuanto a lo segundo, la adaptación de las reglas del juego, al menos en nuestro país no es una prioridad de los responsables públicos, que se limitan a poner parches de emergencia, jurídicamente vulnerables por su misma improvisación. El mundo digital exige leyes de nueva planta y aptas para ventilar los pleitos en tiempo y forma (y no al cabo de diez años, porque eso, aquí, equivale a invitar a la vida selvática). Hay muchos derechos y euros en juego para que todo quede fiado a la astucia de unos, la audacia de otros y la inercia ventajista del resto.

Quien crea una obra de arte que el público demanda y disfruta es titular de un derecho legítimo y además socialmente provechoso. Imponerle su expolio, como se hace desde ciertos sectores que intentan catalizar a las masas en beneficio propio (ya sea para alimentar otros negocios o para aumentar su relevancia social), es una tropelía que no podemos alentar ni jalear por más tiempo, igual que hace ya años dejamos de tolerar que por nuestras carreteras se corriera de forma suicida.

Hay que establecer una nueva regulación de la propiedad intelectual, en un contexto distinto, cuidando a la vez de su función social (que el entorno digital permite maximizar, para el acceso a la cultura de quien no tiene medios) y amparando una explotación económica justa, donde los esfuerzos de creadores, productores y editores sean retribuidos por quienes tienen capacidad económica para hacerlo, con arreglo a los costes y al legítimo beneficio que debe obtener, en una economía de mercado, quien ofrece algo valioso. Para ello, deben mejorarse los mecanismos de identificación legal y neutralización judicial de los agentes oportunistas que propician la apropiación arbitraria y masiva, y que son los realmente nocivos para el sistema.

Ordenando así el tráfico cultural, con reglas coherentes con su nueva realidad, y una administración de justicia adecuada a ella, podemos generar espacios de autorregulación y de cumplimiento voluntario, y evitar el recurso sistemático al Código Penal, estrategia fallida por definición. Y más cuando el tipo penal es tan anticuado como el hoy vigente en España, eludible por el simple subterfugio de realizar el expolio lucrativo de la propiedad intelectual ajena en un sitio web y enlazarlo desde otro. Cambiar el tipo penal, yendo a la sustancia del acto de apoderamiento y de su rentabilización ilegítima, pero habiendo optimizado antes la ley civil y su control administrativo y judicial, proporcionaría un instrumento útil que apenas habría que usar, como sucede con el tipo penal que castiga el atraco a mano armada.

No puede ser por más tiempo que en este país se lucren con la creación quienes no la nutren, burlando los derechos de unos trabajadores dignos de protección y lesionando el erario público, que deja de recaudar los tributos que esa riqueza debe devengar. Tampoco puede ser que quienes estamos en esto no nos acompasemos a la nueva era. El reto es para todos. El desastre, si no lo encaramos, también. Hace 70 años, España, en su tradición culturicida, le cerró las puertas a un intelectual acorralado: Walter Benjamin, que murió solo y aterrado en Portbou. No vayamos a recaer, justamente ahora, en el “que inventen ellos”.


(Artículo publicado en el suplemento Culturas de La Vanguardia, el 22 de junio de 2011).

(Créditos de imagen: La imagen que abre este post es de Munkywa, compartible según su página, a la que he enlazado. Si alguien conoce que tenga alguna restricción de derechos, por favor que me lo haga saber para retirarla).

Abrazos.

viernes, 4 de marzo de 2011

Los dos que faltaban





Ya están todos los libros, los 20 (o 21, contando el pack de Bevilacqua) que conforman la oferta digital. El que veis sobre estas líneas es uno de los dos inéditos: Tres mil metros en la noche, 55 ficciones breves inspiradas en hechos reales que fueron apareciendo en elmundo.es, pero que aquí se reúnen (revisadas) para conformar un libro que permite repasar en 52 historias el año que va de la primavera de 2009 a la primavera de 2010. También, acceder a las tres ficciones precursoras de este proyecto, escritas entre 2001 y 2008. La primera de ellas, con las Torres Gemelas recién derribadas; la tercera, con el crack del 2008 ya abatido sobre nosotros.

El título se debe al instinto de mi editora, Silvia Sesé, que fue la que lo eligió, y corresponde al primero de los relatos, que está tomado de un vídeo real grabado en Irak por la cámara infrarroja de un cazabombardero norteamericano A-10 Thunderbolt. El cuento en su versión original (en el libro está algo pulido y retocado), así como el vídeo, que no tiene desperdicio, los tenéis pinchando aquí.




En fin, imágenes de nuestra civilización, dentro de un empeño narrativo que sigo desarrollando, por cierto, semana a semana en elmundo.es bajo el título de vidas.zip.


El otro libro es El misterio y la voz:




Un ensayo que les sonará a los visitantes de mi web, donde llevaba una década alojado en una versión digamos embrionaria de la de hoy. Porque para esta ocasión lo he corregido y ampliado significativamente. Entre otras cosas, en estos últimos años han salido libros excelentes sobre Chandler, Proust y Kafka, que es de quienes se trata. Pero no teorizo sobre ellos al estilo de los académicos (aunque me apoyo en alguno de los hombres sabios que los leyeron con lucidez, desde Benjamin a Nabokov, pasando por Pla). Más bien trato de aproximarme a los mimbres con que tejieron sus cestos, a los afanes y a la humanidad, con sus flaquezas incluidas, de tres que supieron ser buenos amigos y mejores maestros.

En fin, no sé si serán de vuestro interés. Si lo fueren, tanto uno como otro (como es regla, en un bonito y cuidado epub sin DRM) están disponibles de momento aquí (los cuentos) y aquí (el ensayo), con alguna información adicional (y alguna que no procede, como las alusiones al DRM que, ya os digo, no llevan). Dentro de dos semanas, estarán en multitud de canales.

El precio, en ambos casos, es de 3,99 euros.

Para aquellos que entren por un canal que no permite venta internacional, que sepan que hay otros sí la hacen, por ejemplo Casa del Libro (aunque el primer día hubo algunos fallos que creo que se han subsanado, o eso me han dicho quienes los padecieron). Pero en lo sucesivo, muy pronto, habrá aún más canales con acceso desde cualquier lugar del mundo. Y recuerdo a los que tengan iPad, o Kindle, que ambos pueden leer estos epub sin problemas (en el caso del Kindle, mediante una conversión con Calibre, software gratuito, que no es en absoluto problemática).

Y para terminar, que me enrollo, no puedo sino agradecer a los medios su reflejo de la noticia. Sale en todos los periódicos. Desde El País o El Mundo hasta los de multitud de provincias. [Por cierto, rectificando dos detalles de la por lo demás concienzuda información del primero, ni tengo Facebook -opto por Twitter- ni es exacto el título que dan del ensayo que, repito, se titula El misterio y la VOZ]. Pero sé que la gratitud os la debo antes a vosotros, que respondiendo a esta apuesta como lo habéis hecho le otorgáis toda la relevancia que pueda tener.

Abrazos.