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viernes, 4 de marzo de 2011

Los dos que faltaban





Ya están todos los libros, los 20 (o 21, contando el pack de Bevilacqua) que conforman la oferta digital. El que veis sobre estas líneas es uno de los dos inéditos: Tres mil metros en la noche, 55 ficciones breves inspiradas en hechos reales que fueron apareciendo en elmundo.es, pero que aquí se reúnen (revisadas) para conformar un libro que permite repasar en 52 historias el año que va de la primavera de 2009 a la primavera de 2010. También, acceder a las tres ficciones precursoras de este proyecto, escritas entre 2001 y 2008. La primera de ellas, con las Torres Gemelas recién derribadas; la tercera, con el crack del 2008 ya abatido sobre nosotros.

El título se debe al instinto de mi editora, Silvia Sesé, que fue la que lo eligió, y corresponde al primero de los relatos, que está tomado de un vídeo real grabado en Irak por la cámara infrarroja de un cazabombardero norteamericano A-10 Thunderbolt. El cuento en su versión original (en el libro está algo pulido y retocado), así como el vídeo, que no tiene desperdicio, los tenéis pinchando aquí.




En fin, imágenes de nuestra civilización, dentro de un empeño narrativo que sigo desarrollando, por cierto, semana a semana en elmundo.es bajo el título de vidas.zip.


El otro libro es El misterio y la voz:




Un ensayo que les sonará a los visitantes de mi web, donde llevaba una década alojado en una versión digamos embrionaria de la de hoy. Porque para esta ocasión lo he corregido y ampliado significativamente. Entre otras cosas, en estos últimos años han salido libros excelentes sobre Chandler, Proust y Kafka, que es de quienes se trata. Pero no teorizo sobre ellos al estilo de los académicos (aunque me apoyo en alguno de los hombres sabios que los leyeron con lucidez, desde Benjamin a Nabokov, pasando por Pla). Más bien trato de aproximarme a los mimbres con que tejieron sus cestos, a los afanes y a la humanidad, con sus flaquezas incluidas, de tres que supieron ser buenos amigos y mejores maestros.

En fin, no sé si serán de vuestro interés. Si lo fueren, tanto uno como otro (como es regla, en un bonito y cuidado epub sin DRM) están disponibles de momento aquí (los cuentos) y aquí (el ensayo), con alguna información adicional (y alguna que no procede, como las alusiones al DRM que, ya os digo, no llevan). Dentro de dos semanas, estarán en multitud de canales.

El precio, en ambos casos, es de 3,99 euros.

Para aquellos que entren por un canal que no permite venta internacional, que sepan que hay otros sí la hacen, por ejemplo Casa del Libro (aunque el primer día hubo algunos fallos que creo que se han subsanado, o eso me han dicho quienes los padecieron). Pero en lo sucesivo, muy pronto, habrá aún más canales con acceso desde cualquier lugar del mundo. Y recuerdo a los que tengan iPad, o Kindle, que ambos pueden leer estos epub sin problemas (en el caso del Kindle, mediante una conversión con Calibre, software gratuito, que no es en absoluto problemática).

Y para terminar, que me enrollo, no puedo sino agradecer a los medios su reflejo de la noticia. Sale en todos los periódicos. Desde El País o El Mundo hasta los de multitud de provincias. [Por cierto, rectificando dos detalles de la por lo demás concienzuda información del primero, ni tengo Facebook -opto por Twitter- ni es exacto el título que dan del ensayo que, repito, se titula El misterio y la VOZ]. Pero sé que la gratitud os la debo antes a vosotros, que respondiendo a esta apuesta como lo habéis hecho le otorgáis toda la relevancia que pueda tener.

Abrazos.

martes, 3 de febrero de 2009

Valparaíso




En estos días he podido conocer al fin esta ciudad. Para los lectores de Graham Greene (ver "El capitán y el enemigo"), Raymond Chandler (ver "El largo adiós") y este torpe cuentista (ver "El cazador del desierto"), no se trata de un viaje cualquiera. Comoquiera que soy lector de los dos primeros, y por fuerza de mí mismo (aunque sólo para corregir y mientras corrijo), la experiencia la esperaba y la recordaré. En Valparaíso me recibió un día brumoso, que desdibujaba las colinas que rodean su bahía. Pero quizá esa luz era la mejor para apreciar las viejas casas de estilo inglés del centro (ver ejemplo en foto superior) o la vista desde la Sebastiana, la casa que en la ciudad tenía Pablo Neruda y que hoy es un museo que merece la pena visitar.


Como todas las casas, la casa de Neruda dice mucho de quien la habitó. A mí me enamoró su estudio, en lo más alto, asomado a una cristalera sobre la ciudad, como el puente de mando de un barco, con esa vista que recoge la fotografía. Nunca me gustó mucho Neruda como individuo, pero como poeta era portentoso. Qué difícil es saber decir tanto, con tan poco, como él sabía.

Camino de Valparaíso, me golpeó el cartel que anunciaba una residencia de ancianos de lujo: "Cuidamos de tus mayores para siempre". Guau. Me refiero, claro, al final: para siempre. También podrían haber dicho que garantizan ante notario que el abuelo no volverá a salir.

Y en un muro gris de Valparaíso, una pintada: "Las ilusiones son al alma lo que las alas a los pájaros: sin ellas, ni la una ni los otros pueden volar". Allí, hasta los pintadores de muros, mejores o peores, son poetas. Ejemplo típico de parida de turista. Salud a todos.

Postdata: Obama sigue con su Blackberry. Parece que manda y todo. Además no dice memeces y pide sacrificio. A ver si lo clonan y nos mandan aquí una de las copias. Y nos libramos de nuestros hueros conductores de la nada (en el gobierno y en la oposición).