Mostrando entradas con la etiqueta La estrategia del agua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La estrategia del agua. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de julio de 2011

La strategia dell'acqua





La editorial italiana Guanda, muy activa y de referencia en el giallo (o amarillo, que es como se llama al género negro en italiano), ha publicado recientemente la traducción de La estrategia del agua. De que Bevilacqua suene en la lengua de sus antepasados (lo que a ambos nos place, y cuánto) se ha encargado Silvia Sichel, como en ocasiones anteriores (también es pertinente recordarlo) se ocupó Roberta Bovaia (en concreto, en Il alchimista impaziente, La nebbia e la fanciulla y La regina senza specchio, supongo que no hace falta traducir cuál es cuál).

El libro ha tenido muy buena recepción, que es lo que se trata de agradecer con esta entrada. Podéis ver el recorrido por el Madrid de Bevilacqua (y de los indignados, que ahí estaban cuando se hizo el reportaje) a cargo del periodista de La Repubblica Massimo Calandri y la cálida reseña que ha hecho de la novela el crítico del prestigioso Il Sole 24 Ore, Bruno Arpaia.

Para un italianófilo impenitente como un servidor, toda una recompensa. Este año, además, celebraremos la pasión italiana en Getafe Negro, trayendo a algunos de los más interesantes cultivadores del giallo.

Abrazos.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Primavera en Buenos Aires




Es un privilegio irse unos días de un lugar donde agoniza el verano (y qué verano) para disfrutar de otro donde la primavera hace sus primeras insinuaciones.



Vengo de unos días en Buenos Aires, donde en estos días hasta el Río de la Plata era azul (en vez de marrón, ver prueba en lado izquierdo de la foto que precede) y donde acaba de salir "La estrategia del agua". Había que hablar de ella y lo he hecho, ante periodistas a los que sólo puedo agradecer su seriedad e interés. Todos (o casi) con el libro leído, y bien leído. Otrosí debo agradecer su gentileza y atención a la gente de Planeta Argentina, una empresa tan chula que se permite tener a una poeta laureada, Ana Wajszczuk, como responsable de prensa. Y el editor, Alberto Díaz, que tampoco es manco y que casi me ultima con un copioso almuerzo porteño.



Para redondear, hasta me encontré un par de lectoras, que han desafiado las dificultades logísticas que impiden la llegada de libros españoles a Buenos Aires para conseguir los míos, sólo Dios sabe cómo. Marina y Mariví, también estaría feo que las omitiera.



A veces uno duda de si en este momento histórico del negocio editorial y de la información cultural, donde la saturación es la regla, se merece tanto. Reitero el agradecimiento.

Ando con jetlag y prefiero que hablen las imágenes.



Quiosco con Mafalda, Manolito, Clemente y no sé quién más...



Avenida de Mayo, 624



Corrientes, 348. No supe evitarlo.


Abrazos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Página 2



Pero qué bien y qué bonito hacen este programa Óscar López y el resto del equipo, que además son tan simpáticos y currantes que da gusto rodar con ellos. Uno, como siempre, no hace ni más ni menos que lo que puede. No me puedo resistir a colgar aquí el vídeo por si queréis verlo.

Gracias, amigos.

domingo, 2 de mayo de 2010

La hora del lector





Es curiosa cosa escribir un libro y publicarlo. En mi caso, lo pienso durante años, rara vez menos de dos o tres. Luego me dedico a escribirlo durante unos meses u otro año, un tiempo en el que no sé en qué paso más tiempo, si poniendo en negro sobre blanco lo que ya tengo pensado o leyéndolo y releyéndolo una y mil veces para darle una forma fluida y precisa. Y al final lo suelto, y entonces vienen los lectores y me descubren lo que he hecho. Y desde que existe Internet, muchos, además, me lo dicen, directamente a través del correo o indirectamente, colgándolo en los lugares más insospechados, donde merced a los buscadores es fácil encontrarlo.

Llevo varias semanas sin parar, pero hoy he tenido un momento y he hecho una búsqueda de lo escrito sobre La estrategia del agua en el último mes. Y hay muchas cosas jugosas, muchas que me ayudan a entender el fruto de mi propio trabajo, y a perfilar mi conocimiento de la percepción ajena sobre él, lo que vale, a la postre, para cualquier otra cosa. Un novelista es un aprendiz continuo de las miradas de otros. El ejercicio es, para mí, sumamente aleccionador.




Debo destacar, por el esfuerzo que lleva detrás, lo que ha hecho Eduardo-Martín Larequi en su Bitácora del Tigre. Un espacio riguroso (y generoso) de crítica cultural en el que cualquiera que busque pistas para una lectura exhaustiva y profunda de este libro, y de muchas otras cosas, hallará cumplida satisfacción. Por si esto fuera poco, elige nada menos que este asunto para la entrada con que conmemora su quinto aniversario, todo un detalle. No me sigue a todas partes, lo que también es de agradecer, pero debo darle las gracias por la inmersión intensa y afectuosa que ha hecho en mi texto, buceando a fondo en sus referencias y sugerencias. Para poder comentarlo como es debido, necesitaría una entrada entera, que habré de diferir a momento menos apurado que el presente.




Muy otra es la apreciación de la titular de Boquitas Pintadas. Una severa lectora a la que llevo siguiendo algún tiempo, y que sin desechar mi trabajo como deleznable, encuentra muchas cosas que la irritan. Por ejemplo, que a una mujer mala se la llame zorra, cosa que como bien señala, en mi novela sólo lo dicen, respecto de la mujer de marras, otras mujeres, lo que interpreta como una especie de escudo que uso por astucia. No hay tal, lo aseguro. De hecho, yo nunca llamo zorra a una mujer, como tampoco lo haría (ni lo hace) mi brigada Bevilacqua, ni otros muchos hombres a los que conozco. Pero sí he oído a más de una mujer arrojarle ese venablo a otra a las primeras de cambio, cosa que me fascina, porque supone un ejercicio extremo de machismo protagonizado por la dueña de unos ovarios, ergo una potente paradoja, y a mí las paradojas me pierden.

También me imputa esta bloguera caspa reaccionaria por el hecho, parece deducirse, de que entre los malos haya extranjeros. Camellos, matones y sicarios. Y porque los polis y los guardias se refieran a ello sin aspavientos buenistas. En fin, son ellos los que hablan (como las mujeres a las que me refería antes, y en las novelas hay que dejar sonar a los personajes). Yo soy poco chovinista, y me pierde también la extranjería (incluso sentirla en carne propia), pero pregúntese a cualquiera que lidie con el crimen. It's a fact. Los hechos son inocentes. Son. Y no quitan que haya otros malhechores de altos vuelos, propios y foráneos, con los que tampoco se contemporiza, aunque en esta ocasión no sean ellos los que centran la trama.

En fin, si entro al detalle es porque me parece interesante, así que acatada queda su censura, faltaría más, y agradecida su lectura, que es, por vivaz, acicate y estímulo.




En general, no puedo quejarme. Frente a tan dura censora, puedo anotar las cálidas apreciaciones de este librero de Las Rozas, los elogios (a toda la serie, descubierta a partir de esta última entrega) de A leer que son dos días, el amable reconocimiento dispensado por Best Seller Español, las sutiles y enjundiosas reflexiones que la lectura le despierta a la autora de Me dio por pensar, la hermosa y sugerente reseña de José Luis Muñoz Díez en Culturamas, la empatía adictiva de Noche del Alma, la valoración más que favorable del realismo de la historia que hace Antonio Romero en Sistema Digital o, en fin, el inspirado y documentado análisis de Paco Gómez Escribano, buen lector, amén de escritor, en su blog.

No sé si esto es de interés de alguien, aparte del que suscribe. Pero a mí me gusta ver cómo un mismo texto suscita lecturas tan diversas, y que entre todas suman tanta riqueza de matices. Qué diablos: lo que me hace pensar, por encima de todo, es que todas las horas que tiene detrás un libro, al final, merecen la pena.




Abrazos (y gracias) a todos.

domingo, 11 de abril de 2010

El efecto Piquero






Hace cosa de trece años, el que suscribe publicó una novela que le proporcionó muchas satisfacciones. Es la que veis en la imagen, La flaqueza del bolchevique, en el hermoso nuevo formato en que Destino acaba de reeditarla, con una nota conmemorativa y gratulatoria del autor. No menos se merecen los lectores que han mantenido vivo este título durante ya más de una década, que es milagro notable en el panorama editorial español.

Entre las alegrías que me dio el libro, destacó la unanimidad entusiasta de la crítica. La pusieron por las nubes en todas partes: Ricardo Senabre le dedicó una reseña impresionante, y tanto los críticos de El Mundo como de Babelia la elogiaron sin reservas. Sánchez-Dragó evocó a Nabokov, Dostoievski... En fin, una exageración. Y estaba yo en creerme un nuevo clásico vivo, y poseedor de una prosa narrativa capaz de deslumbrar a todo el mundo, cuando cayó en mis manos una reseña firmada por un tal (entonces no le conocía personalmente) José Luis Piquero en Clarín. Que me ponía a parir con una crítica tan demoledora y denigrante como podéis apreciar en esta muestra:


"La flaqueza del bolchevique no es una historia de amor desesperado y total, un retrato de la pasión al límite, como Lolita, sino una crónica algo desganada del deseo sexual a lo Rodríguez. El referente más cercano de la peripecia amorosa que describe la novela de Silva podría ser la literatura sensacionalista del tipo me ocurrió a mí, tan recurrente en las revistas femeninas, aderezada con unas gotas de tremendismo amarillo de El Caso."


Meses después me lo presentaron, en Asturias, su tierra, y el hombre casi hizo ademán de protegerse. Para su pasmo, le tendí la mano y le di las gracias. Porque su diatriba me había ayudado a conservar la cordura. A saber que nunca puede seducirse a todo el mundo, y que siempre hay a quien le defraudas (o incluso asqueas). Y que con eso hay que vivir, esforzándose humildemente la próxima vez, que es todo lo que uno tiene siempre. Ni más, ni menos.

Me han llegado muchos mensajes vuestros sobre La estrategia del agua. Muy cálidos y entusiastas. Y personas tan reputadas como lectores, para mí, como los blogueros de Pateando el mundo, Novela negra con lunares y GomesyCompañía (Jesus Lens, Herminia Luque y Antonio Parra, respectivamente, a quienes os animo a conocer si es que no los habéis leído antes) se han volcado en alabanzas hacia la novela.

Pero me he tropezado con otros dos blogueros, cuyos espacios responden a los títulos de Elemental, querido Blog y El Chico de la Consuelo (no puedo daros sus nombres, porque optan por escribir desde el anonimato) y a quienes me toca agradecerles que me ayuden, también esta vez y con una novela que tan bien está funcionando, a bajar a tierra. No les ha gustado nada, y hasta ponen en cuestión mi dedicación y mi entrega a la escritura de este libro.

En fin, siento la decepción, por la que además me disculpo (no es lo que uno espera provocarle a un lector), pero aseguro que nunca escribo por rutina. Sólo hago los libros que quiero y necesito hacer y en ellos pongo todo lo que tengo. Eso sí, cada libro tiene su intención, y en éste no era precisamente la intriga que estos dos lectores tanto parecen echar de menos, sino esos otros asuntos que tan poco parecen interesarles. Mala suerte. Y mis excusas de nuevo.

Ah, una aclaración para El Chico de la Consuelo, que al menos salva una frase del libro, pero la sospecha de ajena autoría. Puede leer el libro del que la cree extraída (está en Internet). No la encontrará. Es cosa mía. Algo tengo, pues, para reivindicarme ante él.

Abrazos.

domingo, 21 de marzo de 2010

Otra entrevista, tres críticas y un reto zaragozano





La entrevista (otra de esas que demuestran que hay gente con la que uno se vuelve inopinadamente más inteligente y preciso de lo que es en realidad) es ésta que hizo Herme Cerezo, de Valencia, para el Diario Siglo XXI.

Las tres críticas, las primeras que veo publicadas sobre La estrategia del agua, son las de Javier Puebla (que es amigo, pero no suele decir lo que no piensa), Adolfo Torrecilla (que ni es amigo ni deja de serlo, no hemos tenido casi trato, pero me consta que suele ser exigente) e Iñaki Ezkerra (con quien tuve un severo desencuentro hace años por una crítica sobre Carta blanca en la que no se limitó a juzgar el libro, cosa que siempre acato, sino que extendió su censura a la honradez de las intenciones del autor y además formuló hipótesis históricas muy personales con las que hube de disentir públicamente; creo que debo transcribir esta reseña que hace de la nueva novela porque, con esos antecedentes, lo que de ella dice sin duda le honra como crítico).

Y por último, el reto: hace unos días tuvimos un taller en Zaragoza con un puñado de chavales y de alumnos más creciditos. Acabó con un reto: el de escribir la escena de hallazgo del cadáver por un investigador de homicidios. Cada uno debía inventarse su cadáver y su investigador. Y la propuesta era colgar el resultado en este blog, como comentario a la entrada correspondiente. Pues bien, si algún valiente acepta el reto, éste es el lugar. Vale también para quien no asistiera al taller...

Abrazos a todos.

viernes, 12 de marzo de 2010

Dos agradecimientos




El primero, al autor de la entrevista que podéis leer pinchando en este enlace. Cuando uno lleva ya dos semanas hablando de lo mismo con muchos entrevistadores (mi gratitud a todos ellos, ante todo) reconforta mucho leer una en la que uno ve clavado no sólo todo lo que dijo, sino lo que quiso decir. Creo que es la que por ahora mejor transmite mis intenciones al escribir el libro y mis planteamientos sobre los asuntos de que trata (y en particular, sobre el que puede resultar más sensible). Quizá sucedió que esa mañana sevillana yo estaba menos obtuso que de costumbre, pero también, sin duda, que el que lo hizo es un profesional de pies a cabeza (y no quiero decir, aviso a mal pensados, que los demás no lo fueran). Gracias, Braulio, por hacerme posible remitir desde aquí a un resumen tan pertinente y tan preciso de lo que buscaba comunicar.

Y el segundo agradecimiento, para el hombre cuya foto encabeza esta entrada: Miguel Delibes. Por escritor sabio y coherente, por tipo íntegro, por maestro. Recomiendo vivamente leer su discurso de aceptación del Cervantes. Y para completar sus ideas, y en su homenaje, hoy ya póstumo, estas palabras de otro maestro de novelistas, Joseph Conrad:

De todos los libros, las novelas, que debieran ser especialmente amadas por las Musas, son las que más apelan a nuestra compasión. El arte del novelista es simple, y al mismo tiempo el más huidizo de los creativos, el más susceptible de resultar oscurecido por los escrúpulos de quienes lo sirven y veneran, el que está preeminentemente destinado a llevar más turbulencia a la mente y al corazón del artista. Después de todo, la creación de un mundo no es empresa parva, excepto quizás para quienes poseen dotes divinas. En verdad, todo novelista debe empezar por crear para sí mismo un mundo, pequeño o grande, en el que honestamente pueda creer. Y ese no puede ser sino conforme a su propia imagen: ha de ser inevitablemente individual y un tanto misterioso; pero, a la vez, ha de resultar familiar a la experiencia, pensamientos y sensaciones de los lectores. En lo más recóndito de toda ficción, hasta de la que menos merece el nombre, puede hallarse algo de verdad. (...) El abarcarlo todo en una concepción armoniosa es un logro no poco importante; incluso el intentarlo deliberadamente, con ánimo serio y cabal, no por impulso inane de un corazón ignorante, representa una honorable ambición.

Delibes llenó con su vida y obra las palabras que preceden. Descanse en paz.

viernes, 5 de marzo de 2010

Titulares





Éste es el titular de la entrevista que le hicieron a cierto escritor en el diario Público. Es verdad que el hombre da para lo que da, pero el titular no es muy representativo de lo que dijo. Ni siquiera lo dijo así, tal cual (compruébese en el texto de la propia entrevista). Y no es ni mucho menos la idea medular del libro que estaba presentando. Pero es aparatoso. Y zas. Paula, la periodista que firma la entrevista, es maja y amiga, pero aquí no anda muy fina. Hay varias cosas en su texto que no concuerdan con lo dicho. Como la confusa frase sobre los fiscales (el entrevistado es abogado, no cometería tantas imprecisiones en dos líneas) ni la que dice que la razón de la novela es hacer pedagogía contra las mujeres delincuentes. Cualquiera que haya leído alguno de los treinta y tantos libros del autor sabe que la pedagogía no es su propósito principal, ni sobre el asunto mencionado ni sobre nada.

Pero bueno, así es la prensa. Sin acritud. Cada uno hace su trabajo, y siempre asumo que lo hace de buena fe. Sólo me apetecía dejar constancia de estas cosas, ya que se me ponen en la boca aserciones que no suscribo. Y aún otro titular:


En este caso el texto de la noticia es mucho más fiel a lo que dije. Pero de nuevo se selecciona lo más ruidoso. La frase completa venía a decir, aproximadamente, que en este país hay jueces que no asumen sus responsabilidades, incluso algunos que no las pueden asumir, porque en un colectivo de miles de miembros, y por pura estadística, los hay que deberían estar incapacitados por razones psíquicas y a los que no se aparta del puesto, pero que por otra parte hay jueces casi heroicos que a base de determinación y sacrificio hacen funcionar un sistema lleno de insuficiencias. Sin ir más lejos, la juez instructora de la novela.

Pero bueno, de nuevo el titular. Aunque en este caso puedo quejarme menos. La periodista seleccionó con astucia, pero el fragmento se corresponde con algo dicho y escuchado.

En todo caso, gracias a ambas por la atención prestada a mi libro, y por el trabajo y el tiempo que le han dedicado. Seamos deportivos.

Abrazos

miércoles, 3 de marzo de 2010

Manga Ancha - La estrategia del agua





Perdón por poner a este individuo que encabeza la entrada. Es sólo para que pinchéis aquí y accedáis, si queréis, al vídeo que rodaron y colgaron en su nuevo espacio Manga Ancha los amigos de elmundo.es. Habla, entre otras cosas, de La estrategia del agua, la novela que ya está en las librerías, conforme anunciaba la entrada de la semana pasada.

Tenéis todavía más información en otros espacios de elmundo.es:

- La prepublicación del primer capítulo de la novela.
- Una entrevista.
- Una historia real con la que la novela, aun siendo ficción, tiene algo en común.

Y para que no falte nada, os inserto más abajo el texto de la cuarta de cubierta (o contra) del libro. Por cierto, que no es el que va en la primera edición, por culpa de unos duendes de imprenta, que colaron la versión anterior (con una errata -falta de concordancia de género- incluida). Pero espero que el texto bueno se incluya en la segunda. Dice así:

Tras una decepcionante experiencia con el sistema judicial, que ha puesto en libertad a un asesino al que había detenido después de una larga investigación, el brigada Bevilacqua, alias Vila, se halla desencantado y más escéptico de lo que acostumbra. Así se enfrenta al nuevo caso que le ocupa: un hombre llamado Óscar Santacruz ha aparecido con dos tiros en la nuca en el ascensor de su casa. Parece el «trabajo» de un profesional, lo que se antoja desmesurado dada la poca trascendencia de la víctima, que tiene algunos antecedentes menores por tráfico de drogas y violencia de género. Vila y su compañera, la sargento Chamorro, afrontan la tarea, muy a regañadientes por parte de Vila, actitud que empezará pagando «el nuevo», Arnau, un joven guardia que poco a poco se irá ganando la confianza del brigada.

Parece que los problemas en la vida de Óscar, aparte de sus roces con la justicia, se limitan a su divorcio, mal llevado y con un hijo de por medio. Pero, ¿qué esconde la denuncia que pesaba sobre la víctima por malos tratos? ¿Y su detención por tráfico de drogas? ¿En qué oscuros asuntos estaba envuelto este hombre en apariencia tan poco peligroso?

Una novela sobre los claroscuros de las relaciones, sobre los errores y aciertos de los jueces, sobre los vericuetos de la moderna investigación policial, sobre las injusticias que provocan las leyes y sobre el mal, que a menudo está entre lo que tenemos más cerca, incluso entre lo que un día amamos.


Muchas gracias, de corazón, a todos, por la generosidad con que volvéis a acoger a estos guardias. Con vosotros al otro lado da gusto escribir.

Abrazos

jueves, 25 de febrero de 2010

Una semana





Falta una semana para que aparezca. El día 4 de marzo. En breve estará la información correspondiente en la página web (ya podéis encontrarla en algunas librerías online).

Por ahora baste decir que es la quinta novela (y el sexto título) de Bevilacqua y Chamorro, que en esta investigación tienen compañía. Arnau, se llama el nuevo.

Tres guardias y un destino. On the road again. Lo confieso: yo también los echaba de menos.

Gracias por esperarlos, a los muchos que me consta, por vuestros mensajes de cariño y aliento (o de reproche, que de todo hubo), que estabais pendientes de que volvieran.

Y abrazos a todos.