
He aquí uno de los héroes de mi infancia: el Madelman Espeleólogo. Aún recuerdo las horas de felicidad pasadas en su compañía, haciéndole subir y bajar de los muebles del pequeño piso de mi familia en la colonia militar de Cuatro Vientos.
Me viene a la memoria este personaje a propósito de cosas que me ocupan estos días: una novela en la que se trata de profundizar en una historia olvidada, y algunas discusiones de actualidad en las que temo que nos quedemos en la superficie de las cosas, en lugar de descender al fondo, como prescribe la ética del espeleólogo. Lo último vale tanto para Siria (¿quién recuerda hoy a T.E. Lawrence, cuando ve las masacres de Deraa?), para la dichosa crisis y sus infinitos rebotes (¿quién recuerda al especulador que todos llevábamos dentro hace sólo 5 años?) o para la inacabable agonía del terrorismo etarra y sus contratiempos (¿quién se ha leído alguno de los autos judiciales sobre la excarcelación de Troitiño?).
En fin, que todo va muy deprisa, y ahondamos poco, y erramos mucho.
Abrazos.
Postdata: Un ejercicio de espeleología que os propongo, a quienes hayáis visto el documental "¡Copiad, malditos!", al que se refería mi entrada anterior en este mismo blog. Recordaréis la escena de los niños, discurseando sobre la piratería en el marco de un programa auspiciado por CEDRO. Confieso que me pareció, al verlo, un tremendo error por parte de CEDRO, una entidad a la que en general considero prudente y sensata. Pero hay una historia detrás, que se desveló en un foro y sobre la que el director del documental, Stéphane M. Grueso, dio (lo que le honra) estas explicaciones (con reproducción de la entrada del foro correspondiente). Precisamente ésa era mi intención al levantarle la liebre, darle la oportunidad de ofrecer su versión sobre algo que alguien, en público, presentaba de modo muy desfavorable. En este caso, prefiero reservarme por ahora mi opinión, y escuchar la vuestra, para terminar de formar la mía. Porque otro de nuestros problemas es que escuchamos poco. Calando a fondo en el asunto, ¿os satisfacen las explicaciones del realizador? ¿Tenéis las mismas impresiones sobre la actividad promovida por CEDRO con los niños que antes de hacer el ejercicio de espeleología?
