
Bien está, o eso dicen. Me escudaré en esta sentencia de la sabiduría popular para encarar mi año 2011, porque si lo juzgo por el principio, no lo voy a calificar como quisiera.
Ésta es una entrada solidaria y de servicio público.
Solidaria con todos los que en estos días estáis bajo los efectos de la gripe que inmisericorde ha alcanzado también a este servidor vuestro. Solidaria también con todos los fumadores, aunque confieso que empiezan a fatigarme un poco sus quejas y sus comparaciones de sí mismos con los judíos bajo Hitler (no en vano he sido su víctima durante 44 años, en los que me han gaseado a menudo y en bastantes ocasiones sin la menor piedad). Comprendo que es un poco duro pasar de golpe de vivir con escasas restricciones (las que imponía la tímida ley anterior) a tener que buscar espacios realmente marginales para su deleite lesivo de los demás.
Y ahora el servicio público. Aquellos que vayáis a Lisboa alguna vez y queráis fotografiar la Torre de Belém desde el lado del mar tened cuidado con el bujero que se ve en la imagen:

Por no verlo, el pasado día 1 este que escribe le imprimió a su tobillo izquierdo una torsión de 180º. Gracias a ello, he empezado el año con dos muletas como las de la foto que abre esta entrada (ahora ya se entiende). En fin, con este principio, estoy seguro de que el año va a ir hacia arriba (y de paso, lo mismo os deseo a todos). Aunque me tuvieron siete horas esperando en las urgencias de un hospital lisboeta, y el médico, cuando al fin me atendió, y le advertí que no le entendía del todo bien, empezó a decirme cosas confusas sobre Pizarro y nuestra forma de conquistar América (como si ellos en Brasil les hubieran hecho la pedicura a los indios), no les guardo rencor. Los quiero además porque son mis ancestros (mi apellido lo atestigua) y contra lo suyo uno nunca puede revolverse del todo.

Así que pongo estas otras fotos más sugerentes, para dejar y quedarme con mejor sabor de boca. La anterior a estas líneas, el monumento a los descubrimientos, junto al río. La que sigue, una de bancos solitarios, subgénero que me fascina (y más con la botella, que ya estaba ahí, seguramente abandonada tras una celebración de año nuevo):

Algo de máquinas jubiladas (otra debilidad):

Y en fin, la Torre de Belém, que ya nunca olvidaré, desde un ángulo más seguro (para el tobillo del fotógrafo):

Abrazos y feliz 2011 a todos.