
miércoles, 20 de mayo de 2009
No entiendo ni castaña

miércoles, 13 de mayo de 2009
BT a la mierda

domingo, 10 de mayo de 2009
Cuidado con él

jueves, 7 de mayo de 2009
De qué se ríen

miércoles, 29 de abril de 2009
Hurt

lunes, 27 de abril de 2009
Amicitia

Amicitia en latín tanto quiere decir en romance como amistad, y amistad, según dijo Aristóteles, es una virtud que es muy buena en sí y provechosa a la vida de los hombres; y tiene lugar propiamente cuando aquel que ama es amado del otro a quien ama, pues de otra manera no sería amistad verdadera; y por ello dijo que diferencia grande hay entre amistad y amor y bienquerencia y concordia, pues puede hombre tener amor a la cosa y no tener amistad con ella, así como pasa con los enamorados, que aman a veces a mujeres que los quieren mal.
Alfonso X, Las Siete Partidas
Lo que veis más arriba son las tumbas de John Keats y Joseph Severn en el Cimitero Accatolico de Roma, en una foto tomada esta misma primavera. Severn era el amigo de Keats que lo acompañó en su lecho de muerte y recogió su última voluntad. Muchos años después, fue enterrado junto a él. Lo que era de todo punto justo y necesario. Entre ambos, la pequeña tumba de Arthur Severn, el hijo de Joseph muerto con apenas un año de edad.
Gracias al amor de Joseph Severn por su amigo John Keats, existe el más hermoso epitafio que jamás nadie haya puesto sobre tumba alguna. Ahí va una foto de detalle:

Como quizá no se vea muy bien, transcribo el texto:
This Grave
contains all that was Mortal
of a
YOUNG ENGLISH POET,
Who,
on his Death Bed,
in the Bitterness of his Heart,
at the Malicious Power of his Enemies,
Desired
these Words to be engraven on his Tomb Stone:
Here lies One
Whose Name was writ in Water
Feb 24th 1821
(En castellano: "Esta tumba / contiene todo cuanto era mortal / de un / JOVEN POETA INGLÉS, / quien, / en su lecho de muerte, / en la amargura de su corazón, / a merced de sus enemigos, / quiso / que se grabaran en su lápida estas palabras: / Aquí yace Uno / cuyo Nombre estaba escrito en el Agua. / 24 de febrero de 1821").
Después de esto, no merece la pena perder tiempo en pensar un epitafio para uno mismo. Y a uno debería avergonzarle pedir o permitir que se pusiera su nombre sobre piedra alguna. El nombre de Keats sólo está en un relieve colgado en un rincón del cementerio:

Pero estas líneas son, sobre todo, para recordar a Joseph Severn:
El Amigo. Con mayúsculas.
domingo, 26 de abril de 2009
Belgrado (y 3). Pío, pío, quién ha sido...

Hay una cosa respecto de Belgrado… La mayoría de la gente lo ha olvidado. Allá por 1999, no hace tanto, la bombardearon los aviones de la OTAN. La orden la dio un español, Javier Solana, y algunos de los cazabombarderos eran F-18 españoles. Los serbios eran malos, había que castigarlos. Oprimían a los kosovares, y tenían de jefe a un supervillano llamado Slobodan Milosevic. En fin, luego todo eso acabó con un Kosovo independiente que España se ha negado a reconocer. Y con un Milosevic que murió preso, antes de ser sentenciado. A lo mejor las cosas no eran tan claras, o podían haberse enfocado de otra forma. Cuántos tiranos siguen ahí sin que se les bombardee (o se bombardee, más bien, a los que han de soportarlos). A cuántos, en el pasado, se les ha dado tiempo para consumirse y dejar que la gente del país se reorganice por sí misma. En fin, me viene a la memoria un señor bajito, gallego. Dejémoslo.
Tras las noches de bombardeo, según me cuenta mi anfitrión español en Belgrado, Juan, los belgradenses se encontraban ojerosos en el supermercado, donde por cierto no sobraba la comida. Todos se quejaban de que no habían podido dormir. Juan, que notaba en las quejas un ligero tono de reproche hacia él, por su condición de español, les respondía: “Por lo menos a vosotros os bombardean gratis. Yo estoy pagando con mis impuestos las bombas que me tiran encima y los aviones que no me dejan dormir…” Así consiguió (providencialmente) llegar a darles lástima y hacerse perdonar, dice.
Los pepinos iban bien apuntados. Así quedó el cuartel general del ejército serbio, en el centro de Belgrado:

No lo han podido o querido reconstruir. La foto no es muy allá, mis disculpas. De nuevo con el teléfono y al paso desde un coche.
Ellos siguen dolidos. Cada tanto tiempo apedrean los McDonald’s (luego se les pasa, y los abarrotan, porque les encantan). Y en su trato conmigo, todo cordialidad, ni sombra de rencor hacia España. Tengo que reconocer que saben ser generosos. Les pido perdón, en la parte que me toca. Yo también pagué los aviones y las bombas con mis impuestos.