miércoles, 20 de mayo de 2009

No entiendo ni castaña





Pero mola. Ésta es la edición danesa de "El alquimista impaciente", que acaba de aparecer. Es muy reconfortante que diez años después de escribirlo un libro siga dando guerra. Incluso, es curioso, esta historia está más vigente entonces que ahora. Porque habla de la vana ilusión de riqueza rápida (y a menudo poco ética) en la que vivió este país durante tantos años, y que ahora ha desembocado en una escombrera de la que urge salir improvisando modelos alternativos.

El único modelo es el trabajo, la formación, la integridad y la responsabilidad. Eso que tanto nos ha faltado y nos falta, todavía. Pero bueno, que viva Dinamarca. Donde algo olía a podrido, cuando Hamlet, pero ahora más nos lo podríamos aplicar por aquí.

miércoles, 13 de mayo de 2009

BT a la mierda





No, no te lo digo a ti, amable lector. Lo dice el título de este libro (pero tampoco a sus lectores, que conste) haciendo un juego de palabras con las siglas BT, de Barcelona Traction, la empresa de nacionalidad canadiense, antecedente de la actual FECSA, que llevó a cabo la electrificación de Cataluña en los primeros años del siglo pasado. La novela cuenta cómo un astuto hombre de negocios (y ex pirata, según sus enemigos), don Juan March Ordinas, se hizo con todos los activos de la empresa instando su quiebra en un juzgado de Reus a cuyo titular tenía en nómina. De ahí salió FECSA, precisamente, y ése fue el comienzo de un culebrón judicial internacional que acabó con una demanda de Bélgica (país donde tenía su domicilio la sociedad accionista de BT) contra España ante el Tribunal de La Haya. El pleito lo ganó España por falta de legitimación activa del estado belga, ya que según el Tribunal quienes podían haber objetado la quiebra de BT decretada en España eran los canadienses, cosa que Juan March impidió hábilmente contratando los servicios jurídicos del bufete de abogados que tenían los dos hijos del primer ministro del país norteamericano.

El libro, magníficamente documentado, es la sorprendente obra de un novelista primerizo y doctor en economía que ha dedicado una buena pila de años a estudiar la historia de la Barcelona Traction, rastreando en los archivos de varios países. Podríamos describirlo como un thriller histórico-empresarial español, narrado con un pulso y un instinto admirables, que resulta asequible al profano y no defrauda al experto. Un libro que es una rara avis en nuestras letras, y a la vez, una de las mejores novelas españolas que este que suscribe ha tenido oportunidad de leer en mucho tiempo. Destacables sobre todo los personajes del honesto y a la postre manipulado ministro Suanzes y del maquiavélico y gélido Juan March; dos de esos tipos redondos que atesora nuestra Historia y que la literatura española sistemáticamente desaprovecha. Hasta hoy. Gracias a la destreza de Rafael Alcalde. No le perdáis la pista. 

domingo, 10 de mayo de 2009

Cuidado con él




El tipo se llama Enrique Rubio. Ganó el premio de relato universitario "Jóvenes Talentos" de Booket. Los que le leímos ahí descubrimos que había algo que merecía ser tenido en cuenta. Luego lo convirtió en una novela, cuya portada abre esta anotación y que acaba de llegar a las librerías. Me pidieron que hiciera el prólogo, no pude negarme. Y entre otras cosas, escribí:

"Nos encontramos ante un escritor con un mundo, una mirada y una voz propios. Su mundo es, por derecho de nacimiento y también de conquista, el de este complejo y perplejo siglo XXI, con todos sus códigos, logros, desastres y paradojas, entre los que el autor se mueve con una naturalidad y una soltura que anuncia una nueva generación, capaz de comprender y contar sin aspavientos lo que para las anteriores resulta extraño y sobrevenido. Su mirada es la del verdadero escritor, es decir, la de quien sabe mostrar lo que ve con esa insumisión y ese desapego por lo inmediato que permiten trascender la anécdota. Y su voz es la de alguien que ha entendido que debe sostener entre las manos un instrumento capaz de dar la nota precisa. El lenguaje de la novela es fruto de lo que cuenta y de cómo lo mira el narrador: ágil y sin remilgos, dotado de una vibración que nos transmite desde las primeras páginas, con una determinación impropia de quien, al menos como novelista, ostenta la condición de debutante".

Vamos, que a mi juicio merece la pena. Y sirve para sacudirse las neuronas. Y para ver lo que cuentan los jóvenes, los que van a mandar cuando los que vamos por delante (en la carrera hacia la nada o el Todo, según crea cada cual) seamos unos jubilados indefensos. Yo que tú lo leería, forastero.

jueves, 7 de mayo de 2009

De qué se ríen



Prometo no poner muchos posts como éste. La política que padecemos es tan nimia y tediosa... Pero la foto me ha podido. Toda mi vida he tenido el corazón a la izquierda (y no voy a cambiar ahora, como hacen otros). Y siempre he creído a pies juntillas en la conveniencia y aun la necesidad de que las mujeres capaces lleguen más alto que los hombres incapaces (y tampoco de esa creencia pienso abdicar). Pero como dijo el filósofo, "no es esto, no es esto".

Piensen ambas lideresas, por un momento, en las personas que revolviendo en los contenedores de basura de los supermercados, aquí y ahora, sacan en un mes comida por valor inferior al precio del modelito que lleva cada una de ellas. Y que sólo con eso viven. Quizá así estén menos encantadas de haberse conocido.

miércoles, 29 de abril de 2009

Hurt



Una canción, una historia. Una bella canción, una bella historia. La canción se llama 'Hurt' y los primeros que la grabaron fueron los del grupo Nine Inch Nails, que además son sus autores. Después, Johnny Cash hizo una versión. Insólitamente desnuda, apenas acompañado por su guitarra. Estaba ya muy enfermo, casi al borde de la muerte, y al ponerle su voz desgarrada y rota, pero aún sobrecogedora, la convirtió en su testamento. Una especie de balance de su vida que muy bien podría ser el de la vida de todos nosotros. Mirad (y estremeceos):





Los de Nine Inch Nails, cuando oyeron la versión del maestro, renunciaron a la canción. Declararon solemnemente que, en adelante, 'Hurt' era una canción de Johnny Cash. Y uno está de acuerdo con ellos, pero no dejan de merecer, por la gallardía del gesto, que conozcáis la suya. Hela aquí:





En fin. Qué poderosa es la música, cuando quien la hace sabe.

lunes, 27 de abril de 2009

Amicitia




Amicitia en latín tanto quiere decir en romance como amistad, y amistad, según dijo Aristóteles, es una virtud que es muy buena en sí y provechosa a la vida de los hombres; y tiene lugar propiamente cuando aquel que ama es amado del otro a quien ama, pues de otra manera no sería amistad verdadera; y por ello dijo que diferencia grande hay entre amistad y amor y bienquerencia y concordia, pues puede hombre tener amor a la cosa y no tener amistad con ella, así como pasa con los enamorados, que aman a veces a mujeres que los quieren mal.

Alfonso X,  Las Siete Partidas


Lo que veis más arriba son las tumbas de John Keats y Joseph Severn en el Cimitero Accatolico de Roma, en una foto tomada esta misma primavera. Severn era el amigo de Keats que lo acompañó en su lecho de muerte y recogió su última voluntad. Muchos años después, fue enterrado junto a él. Lo que era de todo punto justo y necesario. Entre ambos, la pequeña tumba de Arthur Severn, el hijo de Joseph muerto con apenas un año de edad.

Gracias al amor de Joseph Severn por su amigo John Keats, existe el más hermoso epitafio que jamás nadie haya puesto sobre tumba alguna. Ahí va una foto de detalle:



Como quizá no se vea muy bien, transcribo el texto:


This Grave

contains all that was Mortal

of a

YOUNG ENGLISH POET,

Who,

on his Death Bed,

in the Bitterness of his Heart,

at the Malicious Power of his Enemies,

Desired

these Words to be engraven on his Tomb Stone:

Here lies One

Whose Name was writ in Water

Feb 24th 1821


(En castellano:  "Esta tumba / contiene todo cuanto era mortal / de un / JOVEN POETA INGLÉS, / quien, / en su lecho de muerte, / en la amargura de su corazón, / a merced de sus enemigos, / quiso / que se grabaran en su lápida estas palabras: / Aquí yace Uno / cuyo Nombre estaba escrito en el Agua. / 24 de febrero de 1821").

Después de esto, no merece la pena perder tiempo en pensar un epitafio para uno mismo. Y a uno debería avergonzarle pedir o permitir que se pusiera su nombre sobre piedra alguna. El nombre de Keats sólo está en un relieve colgado en un rincón del cementerio:



Pero estas líneas son, sobre todo, para recordar a Joseph Severn:

 


El Amigo. Con mayúsculas.


domingo, 26 de abril de 2009

Belgrado (y 3). Pío, pío, quién ha sido...




Hay una cosa respecto de Belgrado… La mayoría de la gente lo ha olvidado. Allá por 1999, no hace tanto, la bombardearon los aviones de la OTAN. La orden la dio un español, Javier Solana, y algunos de los cazabombarderos eran F-18 españoles. Los serbios eran malos, había que castigarlos. Oprimían a los kosovares, y tenían de jefe a un supervillano llamado Slobodan Milosevic. En fin, luego todo eso acabó con un Kosovo independiente que España se ha negado a reconocer. Y con un Milosevic que murió preso, antes de ser sentenciado. A lo mejor las cosas no eran tan claras, o podían haberse enfocado de otra forma. Cuántos tiranos siguen ahí sin que se les bombardee (o se bombardee, más bien, a los que han de soportarlos). A cuántos, en el pasado, se les ha dado tiempo para consumirse y dejar que la gente del país se reorganice por sí misma. En fin, me viene a la memoria un señor bajito, gallego. Dejémoslo.

Tras las noches de bombardeo, según me cuenta mi anfitrión español en Belgrado, Juan, los belgradenses se encontraban ojerosos en el supermercado, donde por cierto no sobraba la comida. Todos se quejaban de que no habían podido dormir. Juan, que notaba en las quejas un ligero tono de reproche hacia él, por su condición de español, les respondía: “Por lo menos a vosotros os bombardean gratis. Yo estoy pagando con mis impuestos las bombas que me tiran encima y los aviones que no me dejan dormir…” Así consiguió (providencialmente) llegar a darles lástima y hacerse perdonar, dice.

Los pepinos iban bien apuntados. Así quedó el cuartel general del ejército serbio, en el centro de Belgrado:


 

No lo han podido o querido reconstruir. La foto no es muy allá, mis disculpas. De nuevo con el teléfono y al paso desde un coche.

Ellos siguen dolidos. Cada tanto tiempo apedrean los McDonald’s (luego se les pasa, y los abarrotan, porque les encantan). Y en su trato conmigo, todo cordialidad, ni sombra de rencor hacia España. Tengo que reconocer que saben ser generosos. Les pido perdón, en la parte que me toca. Yo también pagué los aviones y las bombas con mis impuestos.