domingo, 21 de abril de 2013

Bevilacqua de enhorabuena






Lo que abre esta entrada es la cubierta de la edición italiana de El lejano país de los estanques. Sí, los que sepáis italiano comprobaréis que no es eso lo que significa el título. Como en el caso de la edición francesa, han preferido tomar el título del primer capítulo, Una mujer suspendida, que alude a la posición en que se encuentra el cadáver que abre la historia y de paso define a la víctima.




Tampoco los alemanes usaron el título original:




Tödlicher Strand significa algo así como Playa mortal. Y el subtítulo indica que es una novela negra situada en Mallorca. Que eso a los alemanes sí que les suena

En fin, todo esto debe significar que el título es intraducible. Pero esto es lo de menos. Lo importante es que el libro llega a un idioma más y a los lectores que eso representa.

La traducción, como en otros casos, de la exquisita traductora Roberta Bovaia, en cuyo italiano Bevilacqua suena como quizá no me ha sonado en ninguna otra lengua (de las que puedo leer).




Y hay otra buena noticia. Se han hecho públicos los finalistas del Premio Hammett 2013, el que otorga la Semana Negra a la mejor novela negra del año en español. Y ahí está La marca del meridiano. Podéis verlo en este enlace.

La compañía es inmejorable. Aprovecho para felicitar a los demás finalistas. Estar ahí es un logro. Luego el jurado, como es norma en estos casos, decidirá. Por lo pronto, gracias.

Abrazos.

jueves, 28 de marzo de 2013

Atalayas






Lo que muestra la fotografía es la atalaya del Cerro de los Ángeles, desde la que el otro día se tenía esta vista portentosa de Madrid con la sierra toda nevada al fondo (para apreciarla bien, como os recomiendo hacer con las demás fotos de esta entrada, mejor pinchad en la imagen). La foto se la debía a los lectores de Algún día cuando pueda llevarte a Varsovia. Sí, es ahí a donde Laura lleva a Andrés para que le cuente la historia. Pero siendo la foto del pasado lunes 18 (que aproveché para subir con otra Laura, mi hija), en ella se ven unas cuantas cosas que Laura y Andrés, allá por 1996, que es cuando está situada la acción de la novela, no podían ver. Sobre todo, las cuatro torres que ahora mandan en el skyline.




Esta otra atalaya es la que hay en el extremo de una de las calas de Tossa de Mar, desde la que se ve la antigua ciudad medieval amurallada. Un lugar mas que recomendable para pasar, sin mucha presión de turistas aún, el primer trecho de la Semana Santa.




Y tras unos días en la Costa Brava, de regreso al Baix Llobregat y a la playa de Viladecans, que este marzo pródigo en lluvia y viento se ve así. Ya sé que "atalaya" se refiere a lugar elevado y por tanto esta foto podría parecer fuera de lugar. Pero mirando esa playa sobrevuelo a menudo los problemas, y se me ocurrió ponerla para completar, por si a alguien más le sirve a esos efectos.

Abrazos.
  

miércoles, 6 de marzo de 2013

Entre guardias anda el juego




Lo que veis más abajo es una de mis pocas posesiones materiales que realmente valoro. Se la debo a un buen amigo, Félix, con quien comparto una circunstancia: ambos tenemos un ascendiente (en mi caso, mi abuelo materno, Manuel) que perteneció al Cuerpo de Seguridad de la República. Se trata de la insignia, original, que esos hombres (no había mujeres, aún) llevaban al cuello.




Le agradezco mucho a Félix que me consiguiera esa joya, que no lo es por su metal (de poco valor) sino por lo que simboliza. En el caso de mi abuelo, una entrega al cumplimiento del deber, y un empeño por ser un policía humano y leal a sus conciudadanos, que fueron premiados con la expulsión del cuerpo en 1939. Así es este país en el que le tocó nacer, qué vamos a hacerle.

Coincide además el regalo de Félix (a través de mi padre), con otro regalo que me viene de la mano de otros guardias, en este caso civiles, contemporáneos, igualmente cumplidores y por fortuna no expulsados como mi abuelo: los 6.000 afiliados de UniónGC, una de las asociaciones de guardias civiles, que han tenido el detalle de nombrar a Chamorro y Bevilacqua miembros honorarios de su asociación (honorarios e imaginarios, bromeé con ellos).

Tengo pruebas:




Y yendo más allá, extendieron el honor al que suscribe, que puede enorgullecerse (y me enorgullezco) de ser guardia civil honorario desde 2010.




Aún tuvieron un detalle más. Me regalaron otro guardia para mi colección, uno que no tenía y que me gusta, especialmente, por esos grandes pies, que tan bien representan a unos hombres (y desde hace 27 años, mujeres) que tanto se han pateado los caminos para proteger a sus semejantes.

De pequeño mis padres me decían que procurara andar en buenas compañías. A estas alturas, no me cabe duda que la de Bevilacqua, Chamorro y sus compañeros es de las mejores que me ha deparado la fortuna.

Abrazos.


miércoles, 27 de febrero de 2013

El hombre que destruía las ilusiones de los niños



El pasado día 15 salía a la venta en ebook el que por ahora es mi último libro publicado: se llama El hombre que destruía las ilusiones de los niños, y es una recopilación de relatos de corte apocalíptico, en el más amplio y genuino sentido (el de revelación). Contiene 21 cuentos escritos a lo largo de los últimos 24 años, que ven la luz gracias a Ediciones Tagus y dentro de su muy interesante apuesta por los libros en formato electrónico.




En algunos medios se lo presentó como un libro de relatos de juventud... No es exactamente así. Hay, es cierto, cuatro relatos que datan de finales de los 80 y principios de los 90, y por tanto de mis primeros afanes como narrador. Decidí incluirlos porque contienen los primeros esbozos de la idea que vertebra el libro, y que así como quien no quiere la cosa ha ido inspirándome narraciones de tono diverso a lo largo de estas dos décadas. Esta idea puedo resumirla más o menos así: hay momentos en la vida en que una verdad oscura se nos revela; y aunque a primera vista ese descubrimiento nos parezca incómodo, o adverso, o incluso terrible, en esa conciencia de la oscuridad que arrastrábamos sin saberlo encontramos una luz que ilumina nuestra percepción de las cosas y, en algún caso, nos hace mejores.

En la colección hay relatos alegóricos, policiales, humorísticos, de ciencia-ficción. Incluso alguna que otra historia de amor.

Como muestra, un trozo de uno de los relatos que es ejemplo a la vez criminal y de humor negro, Lo que tiene ser buena persona:


De modo que la maté. No lo he negado nunca y no lo voy a hacer ahora. La maté con pleno conocimiento, y con un convencimiento no menos pleno también. Sé que infringí la ley, pero hice lo que juzgué que era mejor ante mi conciencia. Y de la mejor manera posible, además. Es probable que sintiera algo cuando le descargué en la nuca la corriente de 15 000 voltios, pero en todo caso debió de ser una sensación muy breve. Y estaba completamente inconsciente cuando le seccioné la yugular. La vida se le derramó sobre las baldosas plácida y suavemente. No creo que ella, de haber sido la situación inversa, se hubiera tomado tantas molestias para paliar mi sufrimiento. Hay algo más que me gustaría decir. La acusación me pide una indemnización en concepto de responsabilidad civil, por los daños morales derivados del delito. Así como acepto la prisión, rechazo enérgicamente este concepto. Les he librado de ella. No debería cobrárseme nada por ello. Soy yo el que debería cobrarles, pero se lo perdono. Es lo que tiene ser buena persona.

Y para compensar, un fragmento de uno de los relatos amorosos, Habitación 311:


Al recordarla así, deshaciendo el recogido de su pelo, esta noche que estoy solo y entre estas paredes, siento una punzada de nostalgia. En realidad sólo cuenta eso, esos instantes, sucedan donde sucedan, en que alguien se suelta el pelo para ti, y ya hace tiempo que no recibo ese regalo. Recapitulando todo, veo que ella tenía razón. E imagino los matrimonios que en esta habitación habrán empezado y concluido, los niños engendrados, las pasiones desatadas y consumidas, los hombres que se habrán hecho y acabado sobre esa cama grande que me espera muda. Pero, sobre todo, la recuerdo a ella. Recuerdo aquella noche, aquella piel, aquella voz en sus susurros y en sus gritos, aquella risa, aquellas lágrimas con las que ungí mis labios. Hace años que ella cumplió su plan, y esta noche su cuerpo ya no duerme en ninguna habitación de hotel de ninguna ciudad del mundo. Por eso, esta noche, para conmemorarla, quise que el mío reposara aquí. En la habitación 311. Donde una vez mi vida fue mía.


Espero que lo disfrutéis. Lo podéis comprar aquí. Sólo son 4,99 eurillos y no lleva DRM. Sigo haciendo lo que puedo, por encontrar el equilibrio entre facilitar la cultura en condiciones asequibles ( y respetuosas para el consumidor) y tratar de hacer de la escritura una forma digna de ganarse la vida.

Abrazos.

jueves, 24 de enero de 2013

Libros baratos... o gratis





Tengo una excelente noticia: los tres títulos de la Trilogía de Getafe y Los amores lunáticos ya están disponibles en ebook. Cada título puede adquirirse desde 3,79 euros y, si alguien quiere la trilogía completa (Algún día cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de París), se la lleva por 7,59 euros, esto es, 2,53 por libro. Más información, y enlaces de compra, aquí.




Si alguien me dice que le resultan demasiado caros, y que es menester piratearlos, pues vale, pues muy bien, pero que me permita que no me lo crea. Que sospeche que tiene otros motivos. O ninguno.




En papel, siguiendo por la senda de tirar los precios, tenéis ya en librerías una edición de El alquimista impaciente por sólo 5,95 euros. Menos de la tercera parte de lo que cuesta la edición original. Y puede guardarse en la estantería, subrayarse, prestarse. Hasta calzar algo con él.




Pero aún hay más. Quien quiera este otro libro impreso, en papel, por la patilla y en su casa, puede hacerse con él fácilmente. Se trata del último que he publicado, por gentileza y con la colaboración de la Clínica Universidad de Navarra. Todo suena, se titula, y la portada es la que veis más arriba. Una aleccionadora historia de superación, y puedo calificarla así porque no la he inventado: me la contó su protagonista, Anuca Aísa, y yo me limité a escribirla lo mejor que supe. Quien esté interesado, no tiene más que pedir el libro a noticiascun@unav.es y se lo harán llegar sin coste.




Y para completar el pack de lectura anticrisis, otro ebook gratuito. Lo tenéis disponible en epubgratis, con mi permiso y autorización, que amablemente me pidió quien lo editó a partir de los textos que también podéis encontrar en mi web. El título, Zona desdinerizada, está tomado de ese apartado de la web, donde recojo multitud de textos, incluidas cuatro historias de Bevilacqua.

Los demás que se ofrecen en epubgratis son ilegítimos, es decir, no cuentan con mi permiso. El que le dé algún valor a esto, obrará en consecuencia. Los que no, también lo harán, a su modo.

Yo sigo cumpliendo con mi parte, ofreciendo todo lo que puedo lo más asequible que puedo.

Abrazos.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Mossos y guardias



El 27 de diciembre, a las 19.00, una convocatoria peculiar. Presentación de La marca del meridiano en la Casa del Llibre de Rambla Catalunya de Barcelona, a cargo de dos personas que bien podrían ser personajes de la novela (pero que, aclaro para suspicaces, no lo son):

- La comisaria de los Mossos d'Esquadra Cristina Manresa.





- El comandante de la Guardia Civil (Zona de Cataluña) José Daniel Baena.




Dos excelentes policías y dos lectores de excepción para una novela que, como su reunión en una misma mesa, pretende aventar un poco los aires enrarecidos que últimamente nos envuelven. Puede que sean poca cosa, la literatura y los lectores, a esos efectos. Pero estoy seguro de que será una agradable novedad para más de uno, que cree que mossos y guardias andan a la gresca.

Puede que sus jefes sí. Ellos, me consta, son ante todo profesionales.

Nos vemos allí, los que queráis. Para los que no podáis venir, prometo mini-crónica en postdata a esta entrada.

Abrazos.

Postdata del 28 de diciembre: Como lo prometido es deuda, más abajo pego una foto probatoria y aquí tenéis la crónica del acto. Al final me extendí un poco, así que la convertí en entrada del otro blog. Creo que merecía la pena. Más abrazos, y gracias a Cristina y José Daniel por estar ahí.



lunes, 24 de diciembre de 2012

A por el 13


Que sí, que contra lo que dicen los agoreros, el 13 va a ser mejor. Vamos a terminar de barrer la casa y de deshacernos de los muebles viejos que quedaron inservibles.

Me vais a permitir que os felicite con la tarjeta de nuestra empresa, Playa de Ákaba, una recién nacida en este 2012 de falsos apocalipsis y que afronta el 2013 con ganas y sin miedo. Si no se lee bien en vuestro navegador, pinchadla y Blogger, siempre servicial, os la amplía.




Y para cerrar esta minientrada, la última foto de este año del meridiano ese que tanta fortuna le ha traído al que suscribe. Fortuna en forma de lectores, la mejor imaginable para un escritor. Así lucía, anteayer.




Feliz Navidad y un abrazo a todos.