jueves, 24 de febrero de 2011

Llegó el día





Aquí están ya. Salen en exclusiva a través de Leqtor.com durante una semana. Y a través del resto de canales dentro de siete días.

Os pido que miréis los precios. Los de cada libro y el precio al que, quien quiera, puede llevárselo todo: veinte años de trabajo, un par de cientos de horas de lectura. Y el que sostenga que le parece caro, por favor que me diga comparado con qué. [Nota: en la primera salida de esta web faltaba la oferta de todo el pack de Bevilacqua, que puede adquirirse, seis libros, por 14,99. En fin, cosas del lanzamiento, mis disculpas.]

Ah, y no hay DRM. Yo respeto a mis lectores, y más a los que tienen la decencia de pasarse por caja.

Y a partir de aquí, el que quiera que se los siga apropiando ilegítimamente, en los muchos canales que encontrará para ello, éste es un país libre y gratuito. Yo no le pienso perseguir, pero tampoco le admitiré, en adelante, eso de que "no tiene más remedio". Allá cada cual con su conciencia, yo he hecho mi trabajo y he apurado los márgenes, míos y de los editores, hasta donde hoy por hoy es posible. Y no dejaré de trabajar para mejorar la oferta en lo sucesivo.

Abrazos.


martes, 15 de febrero de 2011

Ese lugar





Si aún no lo has encontrado, tienes pendiente la única misión que importa que lleves a cabo. Se trata de llegar a ese lugar: allí donde puedas verte a ti mismo, ver cuanto te rodea, y decirte la verdad. Para luego salir, a los otros lugares, y seguirla diciendo.




No sé dónde estará el tuyo. El mío va y viene. Las fotos son de su última aparición, en la noche de fin de año: el claustro de la catedral de Lisboa, al anochecer. Con vistas al Tajo.




Qué ciudad. No por casualidad tuvo a su poeta. Y qué poeta.




Ya le he perdonado lo del pie, qué remedio.

Abrazos.

sábado, 5 de febrero de 2011

Morituri





A Elvira Navarro, Eugenia Rico, Alberto Olmos y un servidor, los cuatro de la foto de arriba, nos falta un tornillo. Sólo eso explica que hayamos accedido a comparecer no sólo en la foto, sino también en un periódico, defendiendo los derechos de autor y, mucho más tibiamente, porque no es la que escribiríamos nosotros, la Ley Sinde. Aclaro que mi discrepancia con la ley no es por su blandura, como pensarán los malévolos, sino porque creo que falta un enfoque integral, que quizá permitiría no cargar tanto la suerte en lo represivo, y en lo procedimental y accesorio, que es lo que menos me gusta del invento.

Digo que estamos chiflados y ya se ve: aparte de recibir los insultos habituales de los integrantes de ese nuevo movimiento global, el ciberfascismo, nos han llamado ya en algún lugar "los cuatro jinetes del Apocalipsis", cuando lejos de anunciar catástrofe alguna intentamos buscar un futuro razonable, y no este presente atenazado entre empresarios timoratos y corsarios intrépidos. Donde los que mandan y medran son tipos como el inefable dueño de Megaupload, que enrolan en sus buques a millones de alegres grumetes que además apoquinan el pasaje (el caño de Megaupload que mola, el premium, no es gratis) sin pestañear y a sabiendas de que no hay una Armada británica o española que te cañonee y hunda como las había para los de la isla Tortuga. Así se le ve de relajado, en la foto.



También estamos locos porque en un periódico, y no es crítica al periodista, sino a la falta de espacio, siempre te cortan lo que más te importa puntualizar: como en la declaración que se me atribuye sobre la ilegalidad de la copia, precisar que es ilegal la copia cuando excede lo privado y se hace con repercusión pública, y que esa copia genera responsabilidad aunque no haya lucro (eso, el lucro, es lo que hace que, encima, sea delito). Y mira que lo recalqué dos veces.

O como silenciar nuestra insistencia en que no vale sólo con las leyes protectoras y restrictivas, que hay que mover de verdad el mercado digital, con otros precios y filosofías, que no serán los irreales que pretende el bando pirata (que no cubren ni los costes mínimos) pero tampoco los que hoy muestran las tiendas virtuales en sus exiguos catálogos.

En ese empeño estamos también los creadores, y me da mucha rabia que esta noticia haya salido antes de que esté disponible mi oferta legal, que debería encontrarse ya online, pero que se ha retrasado unos días por problemas de producción. Es lo malo que tiene la edición digital legal y profesional, que es más lenta y difícil que la ilegal amateur, porque entre otras cosas hay que cuidar bien la calidad del texto y el archivo y obtener los derechos de los autores de las cubiertas, por ejemplo, lo que lleva bastante más tiempo que escanear de cualquier manera y arramblar con todo sin encomendarse a Dios ni al diablo.

En fin, ya sólo es cuestión de días. E insisto en que muchas de las objeciones que ahora se nos hacen a los autores, no las van a poder hacer a la oferta digital legal de este cura. No os puedo adelantar nada, pero de por dónde va os dará una idea este sitio, que hablando de cine hace una propuesta que los alegres cofrades del bando de lo gratis (y sus prósperos propagandistas y abogados) han acogido con significativa frialdad. De verdad que hace falta abrir esta vía, para empezar a poner las cosas en su sitio. Y para que acabe tanta demagogia barata (tampoco ausente en el bando defensor del antiguo sistema) que ofende la inteligencia y nada resuelve.

Abrazos.

sábado, 29 de enero de 2011

Verde que te quiero verde





¿Alguien adivina de dónde es la foto? ¿Gales, Bretaña, Escocia? Agua. Está tomada entre Kenitra y Larache, hace un par de días. Agua, sí, por todas partes, y un verde esmeralda que casi dolía en los ojos. He escrito muchas páginas sobre Marruecos, tratando de explicar por qué me parece un lugar lleno de intensidad y cargado de atractivo. Pero esta vez voy a dejar que os hablen las imágenes, con pies de foto mínimos. Fijaos en el color, el cielo, la luz. Podría remitiros también a los olores, a los sonidos, a un sinfín de sensaciones, todas muy vivas aún en mi memoria después de un periplo de cinco días por tierras marroquíes, de la mano del Instituto Cervantes (una de las mejores cosas que hemos hecho y hacemos los españoles en Marruecos) y en compañía de un buen amigo y compañero, Francisco José Jurado.

Pero eso será otro día, si acaso. Ahora sólo mirad (si queréis, claro).



Fez, un vistazo a la mezquita Qarauiyn. Desde fuera, está prohibida a infieles.




Tetuán, desde una azotea de la medina. Patrimonio de la Humanidad pero todavía fuera de la ruta convencional. Por eso sigue siendo una de mis preferidas.




Otra vez Tetuán: la luz, los colores, la gente, y al fondo el teatro español.




Rabat, Kasbah de los Udaia. Antiguo corazón de la república pirata de las dos Salé. Otro rinconcito fuera de lo consabido, y que uno lleva en el corazón.




La ría de Bu Regreg, rebosante, desde la Kasbah de los Udaia. Se nos unió el arco iris.




Un detalle de mi desayuno de esta mañana. No son ricos, y encima es una cafetería de aeropuerto, pero en cada mesa había una rosa amarilla recién cortada. Tienen esas cosas.


Y hasta aquí ha llegado el reportaje, por esta vez. Volveremos, Insh'Allah. Abrazos a todos.


domingo, 23 de enero de 2011

Noticia inexacta





Por no decir completamente contraria a la realidad. Ya se publicó hace unos días, la desmentí a través de Twitter pero se reitera ahora, aquí.

Lo malo es que de ese medio beben otros y la van replicando. Con el periodista de Público hablé, aunque me temo que no entendió bien mis palabras, o no me hice entender bien yo. La conversación fue nocturna, a través del móvil y con mala cobertura, eso puede excusarle a él, a mí o a ambos, fuera quien fuera el causante de la noticia inexacta.

Lo que le dije a este hombre, con el trasfondo de la Ley Sinde, es que durante meses no había cerrado un acuerdo con mis editores porque no estaba de acuerdo con los precios que se estaban poniendo al ebook, demasiado altos y poco realistas, en mi opinión, en un país donde se ha instalado la creencia de que la cultura ha de ser gratis.

Por aclarar un poco esto último: desde luego que hay que plantar cara, dialécticamente, al mal llamado bando internauta (en realidad, sus muy interesados y autodesignados portavoces: alguno ya ha hecho un lucrativo negocio de su postura, vía conferencias clónicas pagadas a precio de oro y consejos retribuidos en filiales de empresas beneficiadas directamente por el despiporre actual). Hay que lograr, sí, que esta gente se apee de sus pretensiones basadas en el discurso sofista (yo sólo enlazo, no sé quién colgó el epub ni si tiene permiso) y sobre todo en la imposición de sus tesis por la vía de la coacción, a partir del actual desprecio masivo de los derechos de propiedad intelectual y de la impunidad de quienes fomentan y se enriquecen con este fenómeno. Pero también por parte de la industria hay que dar pasos decididos para deslegitimar por la vía de una oferta alternativa el discurso pirata, por un lado, y para que las autoridades se vean empujadas a perseguir de una vez a los receptadores digitales, que son el verdadero cáncer que amenaza con pervertir irremediablemente todo un mercado y aniquilar un sector productivo que da de comer a decenas de miles de familias en este país. (Para el que no sepa lo que es un receptador, hay diccionarios.)

El paso al que me refiero es hacer una oferta digital legal realmente asequible y competitiva. Puede que no sirva ya para nada, porque ninguna oferta asequible puede competir contra los cero euros (por poner un símil: al que va a mangar en el Carrefour, igual le da que le bajes a diez céntimos lo que piensa llevarse y sabe que puede llevarse sin que le pillen, y a lo mejor necesita y le viene fatal pagarlo, que esa es la segunda parte, sobre todo en tiempos de crisis).

Pero vamos a intentarlo. Espero que quede por ahí gente que piensa que de algún modo, siquiera mínimo, es decente corresponder a quien hace algo que te gusta y/o reconforta.

Todo este rollo para dar la verdadera noticia: me costó, pero he llegado a un acuerdo con mis editores. Y va a ser toda una novedad, frente a lo que hay. Pronto estará disponible. No puedo avanzar nada más, pero tampoco quiero que circule por ahí algo que no es cierto.

Ah, la imagen que abre esta entrada es la portada de uno de los ebooks.

Abrazos.


jueves, 13 de enero de 2011

Sentido común, al fin






Hoy no voy a escribir nada. Voy a remitir a lo que ha escrito otro, Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada, sobre el cambio climático, la Ley Antitabaco y otras cosas.


¿Y este hombre no se presentaría a unas elecciones? Antes de que todo vaya a peor.




Si lo hiciera, yo le votaba con las dos manos. Chapeau.

Abrazos.

martes, 11 de enero de 2011

Lector Facundo o la desinformación



Esta es una entrada un poco más fea, por eso no pongo fotos. Prometo que no dejaré que pase a menudo.

Me habían advertido alguna vez de la existencia de este señor (o lo que sea, ya que se esconde tras un seudónimo). Al parecer me había aludido en alguna de las entradas de su blog, y ahora ha dado en dedicarme una. Bueno, no pasa nada. Puede escribir de lo que quiera.

Lo traigo a colación no por el interés intrínseco del blog o de la entrada en particular (exiguo, como se ve en un vistazo), sino porque la entrada de este bloguero es un buen ejemplo de lo que está llegando a ser el peor lado de Internet. Ese que hace de la desinformación, la descalificación arbitraria y el argumento peregrino su santo y seña. Todo, además, desde el anonimato o pseudoanonimato, que siempre da más gusto, a quien no aguanta la cara. Y me da tres botones de muestra, que son los que quiero comentar para ilustrar mi tesis:

1. Acusa al premio Nadal de ser un premio corrupto y a mí en particular de respaldar, por mi corrupción, algunas apuestas concretas de ese premio.

2. Supone que es una trola la que le he colado a un redactor del El País al decirle que mi último libro (un libro arduo de escanear, con profusión de ilustraciones) estaba subido en apenas dos días a una decena de páginas de enlaces.

3. Dice que lo que debemos hacer los creadores es quejarnos menos y demandar a quien nos copie sin nuestro permiso, que para eso están los tribunales.

Bien, no está mal, como ejercicio de la libertad de expresión. Pero qué pena que ese derecho, que se conquistó con dolor, y por el que tantas personas dignas y valiosas perdieron la vida o la fortuna, haya quedado para esto. Vayamos por partes.

Al punto 1. Este señor, como tantos, habla de lo que no sabe. No ha estado jamás en una reunión del jurado del premio Nadal. Por eso no sabe que, en los pocos años en que he estado en él, he votado nada menos que dos veces por obra distinta de la ganadora. Y no voy a darle más información, que no tengo por qué, pero ahí tiene algo que le impide sostener lo que sostiene, salvo con imprudencia. Aunque le habría bastado con informarse mejor de lo que es público (las deliberaciones y mi voto son secretos). Cada año se anuncia el resultado de las votaciones y, por poner el ejemplo de este 2011, la final se resolvió por 4 a 1.

Al punto 2. Sí, es una trola. Que vea la lista siguiente. Es fácil, sale de las dos primeras páginas de los resultados de Google. Pero, de nuevo, informarse es fatigoso.


(Ah, y os propongo un juego: encontrad alguna en la que no haya un banner publicitario, ergo lucro para alguien...)

Al punto 3. Qué argumento. Vamos a contar una parábola. Este señor, imaginemos, escribe libros. Como no se sabe quién es, no sabemos si los tiene publicados o apilados en su casa. Supongamos lo segundo. Supongamos que ha parido tres y tiene las copias al lado de su ventana. Cada día pasa alguien y le quita esas copias. Cada mañana las repone, pero a la noche han vuelto a desaparecer. Y así una y otra vez. Imaginemos que la respuesta de las autoridades fuera: demanda cada día a quien te va a seguir birlando las copias. Gasta todo tu dinero en abogados, y todo tu tiempo en pleitos, que para eso está.

En fin, más allá de esto, el que suscribe está muy lejos de tener la menor intención de perseguir a sus lectores, paganos o no. De lo que se trata es de que la situación se reconduzca a algo razonable, por parte de todos. Creo que los creadores, al menos éste, ya hemos reconocido que hay que cambiar el modelo (y en ello estoy, y no de hoy, sino desde hace diez años). Pero para poder hacerlo, hay que empezar a aventar opinadores de este jaez. Y desterrar, no de la Red, que tiene que seguir acogiendo a todo el mundo, pero sí de la agenda del debate y de las decisiones, sus nimios, irresponsables, desinformados e inconsistentes argumentos.

Abrazos.